domingo, 28 de septiembre de 2014

Despistado presente





Larga sobremesa en solitario y un vino que invoca pretéritos espíritus. Copa tras copa tras copa tras sueño. Y soñando con un futuro joven y recordando un pasado anciano. Vida despiadada, la nuestra, que nos esconde el presente más fresco y lozano tras un velo de nostálgicos recuerdos por olvidar y prometedores propósitos por cumplir. 

Dime Presente, por dónde andas, que no soy capaz de encontrarte. 
Dime Presente, por qué te ocultas y no me dejas verte.

Los pensamientos vagan libres pero al no dar con la puerta de salida se amontonan, los unos sobre los otros, y entonces, reminiscencias se confunden con proyectos, y los recuerdos se solapan con unos deseos que no sabría decir si son propios o ajenos. Y las palabras terminan por convertirse en figuras abstractas, hologramas de una realidad que mi consciente le cedió a mi subconsciente. Montañas de promesas, y caos de instantes desde los inicios de mi memoria ancestral, embrollo de experiencias como maleza de un bosque encantado.

Sobrevivir recordando, sobrevivir soñando. En definitiva sobrevivir olvidando que lo que cuenta no es sobrevivir de un modo u otro, sino sobrevivir viviendo.


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