miércoles, 2 de julio de 2014

Jamás imaginé. Viví.


Wild is the wind, Cat Power

Para serte sincera, jamás imaginé que aquella caravana nos llevaría tan lejos. ¿Recuerdas el día que vimos por primera vez el Cantábrico? Y el día que cenamos bajo la aurora boreal, o cuando nos compramos una caja de vino y nos la terminamos antes de cruzar la frontera. ¿Recuerdas cuando me dio por el punto y te hice aquella rebeca hortera y asimétrica que no te quitaste en todo el invierno del 93? A veces no puedo evitar pensar en cómo me sentí la tarde que decidimos hacer el amor entre las dunas y en cómo me mirabas mientras conducía por aquella carretera fantasma. 

Para serte sincera, jamás imaginé que la taza a topos que me compraste en aquella cuneta acabaría por llenarse de flores secas y decoraría la mesa de nuestras cenas selváticas, perennes sobremesas que todo lo curan. ¿Recuerdas cuando me compré aquella flauta travesera de segunda mano que me empeñé en aprender a tocar? Cuando me escuchabas atento, camuflando sonrisas mordaces que terminaban convirtiéndose en compasivas. ¿Recuerdas todas las veces que nos peleamos por no llevar el volante y dormir tranquilos con los pies descalzos asomando por la ventanilla? 

Para serte sincera, jamás lo imaginé. Me limité a vivirlo. Y fue lo mejor que pude hacer...


No hay comentarios:

Publicar un comentario