lunes, 17 de septiembre de 2012

Mi mundo





Y qué se supone que he de regalarle yo al mundo si le compre lo que le compre no va a gustarle. Qué se supone que he de regalarle si todo lo que tengo ya me la ha regalado él.

Dibujaré soles sobre fondos grises y fingiré que siempre han estado ahí. Adornaré árboles de Navidad con estrellas fugaces que siempre permanecerán alumbradas.






Hace mil años de ayer. Me duele la cabeza y no consigo recordar si fue en tu cama o en la mía donde decidimos frenar la velocidad a la que avanza el cosmos. La pizza congelada y el vino pasado se nos atragantó a los dos y optamos por apagar la tele y encender el alma.

El frío de fuera nos obligó a sacar aquella vieja manta del armario, los dos preferimos abrigarnos de una corriente insana, imaginando que entre Agosto y Septiembre existe nuestro breve y secreto Enero.

Tratamos de entender porqué azul y negro nunca combinaron e imitamos un par de canciones a dúo de Simon & Garfunkel hasta que mis la's desafinados quebraron tu voz, transformándola en una dulce carcajada de compasivo enamorado.

Dejemos que pasen las horas a ritmo lento, reduciendo una salsa que terminará convertida en efímero aire. Amor mío, dime, qué se supone que he de regalarle yo al mundo si todo lo que tengo, ya me lo ha regalado él.


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