martes, 21 de febrero de 2012

Somos




Bisutería egipcia que evoca tiempos de arena y sal. Llorar, sin dilación, sin pudor, sin más pretensión que la lágrima más límpida. Apartar la mirada de un periódico local que lejos de informar, opina, que lejos de entrevistar, acusa. Echar a un lado las emisoras y canales que han olvidado que los derechos son un motivo de lucha y no el leit motiv de un parchís a medias entre los unos y los otros. 

Emprendiendo una cruzada por la dignidad y cargando con Kalashnikovs hechas de azúcar y pétalos.

Escuchar indiferente los cláxones de toda una ciudad emigrante e inmigrante a partes iguales. Y creer que los pitidos y clamores de manifestaciones ajenas no van con nosotros... qué equivocados... qué imbéciles...

Todo cuanto nos rodea se está desmenuzando como corteza de pan caliente, y el polvo que de ello se va desprendiendo lo cubre todo de incertidumbre; briznas de desasosiego que nos ahogan los pulmones, alvéolos misericordiosos que nos perdonan la vida cada vez que respiramos.

Sentir como la realidad, acusadora e irremediable -tremendamente irreverente- me rodea el cuerpo, cubriendo con su viscoso pesimismo cada poro. Pero qué más da... A fin de cuentas el pesimismo sólo es eso, pesimismo. Y nosotros somos mucho más. Somos sábados por la mañana, somos palomitas dulces en el cine, somos nuestro primer amor y nuestra primera lágrima, somos suavizantes de marsella, orquídeas por florecer, somos el ayer más lejano y el mañana más prometedor, somos frías piscinas en Agosto, somos masajes en los pies, somos miradas perdidas en el tren, somos bandas sonoras, somos Sorollas y Monets, somos la sonrisa a primera hora del día, somos fresas con chocolate, somos jazz y calcetines afelpados, somos perfumes de cedro azul, somos el todo. Arrebatadoramente nuestros. Por siempre jamás.






1 comentario:

  1. ¿Acaso la realidad, esa tan cruel y dura, no cambia según la mirada? Somos mucho más que una realidad, como tú bien dices, somos detalles, pequeñas gotas de felicidad pero también tenemos mucho más que lo que queremos creer que tenemos. Tal vez se trate de volver a lo básico, a lo instintivo, a la paz que trae un paseo por el bosque o el sonido del mar, sin olvidar por supuesto las maravillas que hemos creado, la complejidad de nuestra mente, pero, ¿acaso no forma todo parte de una única imagen?

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