domingo, 19 de febrero de 2012

Correo no tan ordinario


El Sol entra vacilante por tu ventana y te despierta de un sueño profundo. La noche anterior fueron todo risas. Aún saboreas las delicias de la buena compañía. Te dedicas un desayuno americano, te planteas si ya puedes dar la comida por hecha, dudas que vuelvas a tener hambre.
Enciendes el ordenador rutinariamente dispuesta a hacer todo aquello que se supone que es “útil”. No pretendes más que cultivar unas buenas bases para el futuro, irónicamente todo muy “útil”.
Vistes calcetines gruesos, camiseta térmica y un buen jersey forradito por dentro de las rebajas del año anterior. Todo eso para poder abrir la ventana de par en par, dejar que entre la luz y la brisa de la mañana. Un paisaje muy urbano, pero acogedor.
Te dispones a poner al día todos los correos, notificaciones, prensa, todo. Lo que sea. Entre todos esos correos hay una que destaca por no tener asunto, sólo remitente. Al ver el remitente optas por encenderte el primer cigarro del día y darle al play. Qué curioso, el jazz decide marcar la inicio del día.
Lees con calma pero si pausa, fijándote en cada coma, los puntos suspensivos, expresiones propias. La música acompaña el momento y el sabor del cigarro inspira melancolía. Un escrito comprimido, como un pequeño frasco con la mejor fragancia. Veintiséis líneas sinceras que empiezan con un cercano y conocido Hola bombón!.
Según vas leyendo esbozas una sonrisa sincera. Acabas de leer y sigues sonriendo como una niña de 8 años con zapatos nuevos. En ocasiones la felicidad de otros me hace feliz. Gracias.


 Esos momentos en los que disfrutabas de la brisa del mar.

Impresión, Sol naciente (1872), Claude Monet
Óleo sobre lienzo, 48 x 63 cm
Museo Marmottan-Monet





2 comentarios:

  1. Els correus sense assumpte solen ser els més interessants.

    A.

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  2. Gracias... de verdad, amiga.

    LR

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