martes, 23 de octubre de 2012

Heart of gold



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Mortlake Terrace, Joseph Mallord William Turner (1826)
óleo sobre lienzo, 92'1 cm × 122'2 cm
National Gallery of Art, Washington, DC (USA)


I want to live, I want to give. I've been a miner for a heart of gold. It's this expressions I never give. That keeps me searching for a heart of gold and I'm getting old. Keeps me searching for a heart of gold and I'm getting old.




Heart of gold - Neil Young


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domingo, 21 de octubre de 2012

Un café por la noche




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En la terraza, hay pequeñas figuras de personas bebiendo. Un enorme farol amarillo ilumina la terraza, la fachada, el pavimento, e incluso proyecta su luz sobre los adoquines de la calle, que adquiere un matiz rosa violáceo. Los gabletes de las casas de una calle que desaparece bajo el cielo azul tachonado de estrellas son de color azul oscuro o violeta, con un árbol verde. Aquí tenemos una pintura de la noche sin el color negro. Sin otra cosa que unos hermosos azules, violetas y verdes, y en los alrededores, la plaza iluminada es de color azufre pálido y verde limón.

Vincent van Gogh

Terraza de café por la noche, Vincent van Gogh (1888)
(o Terraza del café de la Place du Forum en Arlés por la noche)
óleo sobre lienzo, 81 cm × 65'5 cm
Museo Kröller-Müller, Otterlo (Países Bajos)





Te paras a contemplar un cuadro en un libro ilustrado. Has ahorrado un poco para comprarte ese libro por el que lleva suspirando durante meses. Por fin es tuyo, lo tienes entre tus manos. Miras esa fotografía, detenidamente. ¿Ese lugar existe? ....


The café terrace, then Le Forum, in 1990



En 1990 aún podíamos encontrar el café que retrató van Gogh. Tenías el placer de tomarte un buen café contemplando la fachada que él retrato. No os preocupéis, aún sigue ahí.



The café terrace, now Café Van Gogh, October 2003





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viernes, 28 de septiembre de 2012

Autumn Leaves




Por fin las primeras lluvias propias del Sr. Otoño.
Bienvenido.



Autumn Leaves - Portrait in Jazz (1959)
Bill Evans Trio


Persiana subida, ventana abierta de par en par, ropa ligera y, como única compañía...
Bill Evans.


Vamos a morir, y eso nos convierte en afortunados.


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Vamos a morir.
Y eso nos convierte en afortunados. La mayoría de la gente no morirá nunca, porque no va a nacer nunca. La gente que potencialmente podría haber estado aquí en mi lugar, pero que de hecho nunca verá la luz, supera con creces el número de granos de arena del Sahara. Sin duda entre esos espíritus no nacidos hay poetas más grandes que Keats, científicos más grandes que Newton. Sabemos esto porque el conjunto de personas que permite nuestro ADN supera masivamente al conjunto de personas que existen. A pesar de esta abrumadora pequeña posibilidad, somos tú y yo, en nuestra normalidad.
Los que estamos aquí.


Richard Dawkins



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lunes, 17 de septiembre de 2012

Mi mundo





Y qué se supone que he de regalarle yo al mundo si le compre lo que le compre no va a gustarle. Qué se supone que he de regalarle si todo lo que tengo ya me la ha regalado él.

Dibujaré soles sobre fondos grises y fingiré que siempre han estado ahí. Adornaré árboles de Navidad con estrellas fugaces que siempre permanecerán alumbradas.






Hace mil años de ayer. Me duele la cabeza y no consigo recordar si fue en tu cama o en la mía donde decidimos frenar la velocidad a la que avanza el cosmos. La pizza congelada y el vino pasado se nos atragantó a los dos y optamos por apagar la tele y encender el alma.

El frío de fuera nos obligó a sacar aquella vieja manta del armario, los dos preferimos abrigarnos de una corriente insana, imaginando que entre Agosto y Septiembre existe nuestro breve y secreto Enero.

Tratamos de entender porqué azul y negro nunca combinaron e imitamos un par de canciones a dúo de Simon & Garfunkel hasta que mis la's desafinados quebraron tu voz, transformándola en una dulce carcajada de compasivo enamorado.

Dejemos que pasen las horas a ritmo lento, reduciendo una salsa que terminará convertida en efímero aire. Amor mío, dime, qué se supone que he de regalarle yo al mundo si todo lo que tengo, ya me lo ha regalado él.


martes, 11 de septiembre de 2012

I'll look around




I'll look around
Until I've found someone
Who laughs like you





I'll look around
Madeleine Peyroux

martes, 7 de agosto de 2012

Las cosas simples


Uno se despide
insensiblemente de pequeñas cosas.

Lo mismo que un árbol,
que en tiempo de otoño se queda sin hojas.

Al fin la tristeza es la muerte lenta de las simples cosas,
esas cosas simples que quedan doliendo en el corazón.

Uno vuelve siempre a los viejos sitios donde amó la vida,
y entonces comprende como están de ausentes las cosas queridas.

Por eso, muchacha, no partas ahora soñando el regreso
que el amor es simple y las cosas cosas simples las debora el tiempo.

Demorate a ti, en la luz solar de este medio día,
donde encontrarás con el pan al sol la mesa tendida.

Por eso, muchacha, no partas ahora soñando el regreso
que el amor es simple y las cosas simples las debora el tiempo.

Uno vuelve siempre a los viejos sitios donde amó la vida...




Las cosas simples 
Chavela Vargas, Isabel Vargas Lizano


viernes, 3 de agosto de 2012

Días de diario

Suena el despertador, oyes su melodía en la lejanía. La cabeza y el cuerpo pesan, el despertador cada segundo que pasa es más ruidoso. Otro día igual. Te sientas sobre la cama y tus pies rozan las baldosas frías.Buscas a ciegas esas zapatillas que te compró tu madre en un mercadillo hace dos años. Decides levantarte, el tiempo corre en tu contra. Intentas pensar pero las neuronas aún siguen soñando. ¿En qué estabas soñando? Qué más da, ahora lo único que te preocupa es el tiempo. El tiempo que te aprieta y ahoga todas las mañanas. ¡Qué bien se duerme bajo un buen edredón! Te diriges a la cocina sorteando las esquinas del pasillo sin necesidad de encender la luz, siempre es el mismo recorrido, la misma rutina. Listo, cafetera italiana en mano y cargada con un buen café de origen keniano. Tú favorito, con cuerpo e intenso. Las agujas del reloj siguen recorriendo minutos, lentamente y con su parsimonia rutinaria. Con la calma del reloj tú ritmo se acelera. Camisa, falda de corte clásico de las rebajas del año pasado y zapatos que te regalaste en navidades. ¡El café! Una buena taza con leche fría y una cucharada de azúcar. No quieres perder el capricho cítrico del café. Lo dejas sobre la mesa, al lado del maletín. Junto a la ventana. Levantas la mirada y ves el despertar del nuevo día, tan gris como tú. Desde tu ventana ves diminutos coches decididos llegar a su destino, perfectamente sincronizados marcados por el ritmo de los semáforos. Pequeños puntos negros recorriendo los laterales de la calle, sin prisa pero sin pausa. Suena la última alarma., es momento de salir por la puerta. ¡Último repaso! Todo en orden. Ya puede empezar tu nuevo día.

miércoles, 27 de junio de 2012

Maldita espera





Creerse hecho de cera bajo un sol temerosamente rojo. Asombrarse ante sonrisas ajenas, de lagartijas saltarinas que lejos de lucir delantalitos blancos a lo Lorca, se tumban bajo ese mismo calor del que huyes. Dejándote sin aliento. Poco a poco, o deprisa, deprisa, DEPRISA. Y, entones, mañana, qué? Y qué de qué de qué que una rosa es una rosa, una rosa. Locura pasajera. Cielo cambiante, al son del bueno el feo y el malo. Y puentes colgantes, collares de perlas rotos, cinturones de seguridad, fines de semana lluviosos, sorbitos de anís, ayer.

Perdida batalla entre la ética y la estética. Y robar un bolso repleto de papeles de periódico arrugados y catálogos del Carrefour. Soñar que no hay que hacer más colas. Ni para coger el bus, ni para pagar en el super, ni para cobrar el paro, ni para pedir turno para observar tu sonrisa.

Creerse hecho de cera bajo un sol temerosamente rojo.


sábado, 14 de abril de 2012

Luz




Y una cortina que se corre silenciosa, tapando un paisaje
 crónicamente cambiante. 
Tenue luz que convierte la empírica realidad
 en el más delicioso de los sueños.



martes, 10 de abril de 2012

domingo, 1 de abril de 2012

Hoy aun no es mañana








Anacoreta sin razón. Discípulo olvidado de un mecenas viejo y caprichoso que ha perdido el juicio. Vasos de coñac a medio terminar y ceniceros rebosantes de largas conversaciones. Mesas redondas cuyas patas han ido cediendo. Peligrosos vaivenes. 

Náufragos en nuestro propio océano. 

Reír con desgana y firmar un contrato con un belcebú que calza Minelli's. 

Tal vez me equivoque, pero yo no lo apostaría todo al negro. A fin de cuentas, hoy aun no es mañana.



miércoles, 21 de marzo de 2012

Benny Goodman & Lynn Bari


To be or not to be




Madame Butterfly, Pucccini

Hombres elevados a la categoría de héroes que se deslizan dulcemente hacia una muerte anunciada. Reveses que la vida les atiza, tan dolorosos como el naufragio de sus fulgentes propósitos.
Infinitos litigios entre la razón y el impulso que terminan con la victoria de ambos. 
Descorchando botellas de savia que terminan demasiado oxigenadas, tanto, que no pueden beberse. Y aplacar un hambre de lobo, engullendo a grandes dentelladas un mundo que sabe a cáscara de limón.




En el otro extremo, montan a lomos de un caballo llamado tiempo quienes viven dormitando con el vaivén del equino hacia un camino sin retorno.
Rehenes de dioses caprichosos que soplan con fuerza cuando la barca se acerca al precipicio. Dejando hacer, dejando pasar.


Y en medio, infinita escala de grises que me niego a entender.


"[...]Ser o no ser, esa es la cuestión.- ¿Qué debe más dignamente optar el alma noble entre sufrir de la fortuna impía el porfiador rigor, o rebelarse contra un mar de desdichas, y afrontándolo desaparecer con ellas?[...]"


lunes, 12 de marzo de 2012

La revolución

En mi habitación la cama estaba aquí, el armario allí y la mesa en el medio.
Hasta que esto me aburrió. Entonces puse la cama allí y el armario aquí.
Durante un tiempo la novedad me animó. Pero el aburrimiento acabó volviendo.
Llegué a la conclusión que el origen del aburrimiento era la mesa, o, más bien dicho, su situación central e inmutable.
Entonces trasladé la mesa allí y la cama al medio. El resultado fue ser inconformista.
La novedad me volvió a animar, y mientras duró me conformé con la incomodidad inconformista que había causado. Ya que sucedió que no podía dormir con la cabeza girada a la pared, posición que siempre había sido mi preferida.
Pero al cabo de un cierto tiempo la novedad dejó de ser-lo y sólo me quedó la incomodidad. De manera que puse la cama aquí y el armario en el medio.
Esta vez el cambio fue radical. Ya que un armario en el medio de la habitación es más inconformista. Es vanguardista.
Pero al cabo de un cierto tiempo…Ah, si no fuese por este "un cierto tiempo". Por ser breve, el armario en el medio también dejó de parecerme algo nuevo y extraordinario.
Hacía falta llevar a cabo una ruptura, tomar una decisión terminante. Si dentro de unos límites determinados no es posible ningún cambio verdadero, entonces se tienen que traspasar los límites. Cuando el inconformismo no tiene suficiente, cuando la vanguardia es ineficaz, se tiene que hacer una revolución.
Decidí dormir dentro del armario. Cualquiera que haya intentado dormir dentro de un armario, de pie, sabe que tanta incomodidad no permite dormir en absoluto, por no hablar de los pies hinchados y de la columna dolorida.
Sí, esta era la solución correcta. Un éxito, una victoria total. Ya que esta vez “un cierto tiempo” también se mostró impotente. Al cabo de un cierto tiempo, pues, no sólo no llegué a acostumbrarme al cambio – es decir, el cambio continuaba siendo un cambio –, sino que, al contrario, cada vez era más consciente de este cambio, ya que el dolor aumentaba a medida que pasaba el tiempo.
De manera que todo habría ido de primera si no hubiese sido por mi capacidad de resistencia física, que resultó tener sus límites. Una noche no pude más. Salí del armario y me metí en la cama.
Dormí tres días y tres noches de una tirada. Después puse el armario al lado de la pared y la mesa en medio, porque el armario en medio me molestaba.
Ahora la cama está otra vez aquí, el armario allí y la mesa en el medio. Y cuando el aburrimiento me asquea demasiado, recuerdo los días en que fui un revolucionario.

La Revolución,
Slawomir Mrozek.

Doy gracias por conseguir que este cuento llegue a mis manos.


miércoles, 29 de febrero de 2012

El día más maravilloso de mi vida





Ni qué decir de los lunes por la mañana, ni de las farolas fundidas en la zona baja de cualquier ciudad desnuda. Convertir la niebla y el humo del amanecer, en mágica purpurina que lo envuelve todo. Abrir la ventana que parecía atascada y respirar hasta ahogarnos. 


Edward Hopper

Vida, la mía. Vida, la tuya. 

Ambiguas sonrisas de niños adormecidos que caminan somnolientos hacia sus colegios, cargados con almuerzos que terminarán crujientes de arena y punta de lápiz. Beber, desganada, un café pasado al que siempre olvido añadirle azúcar; ora por pereza, ora por que no tengo, ora por... qué se yo... Y botón tras botón, tras botón, tras botón, tras... despierta! Crema hidratante, Rimmel, bálsamo con olor a frambuesa y esos zapatos que tanto me gustan. He de devolver los libros a la Biblioteca y no encuentro el carné. Ese breve Exuperi de tapas blandas que paseo de la mesilla de noche al bolso y del bolso a tu casa, interminable prosa que parece ser lo que no es a cada punto y seguido.

Bajar unas escaleras sin apenas sitio donde apoyar el pié, demasiado altas para la hora que es; arquitectónicamente imposibles de resolver. Y coger metro, bus, metro, caminar, metro, bus y al fin: llegar. Y ese Exuperi que ni con esas se termina...

Edward Hopper, Stairway at 48 rue de Lille 

Jornada de ocho largas horas que siempre terminan convirtiéndose en diez, jamás en siete. Para luego regresar. Bus, metro, caminar, metro y ya no hay bus-demasiado tarde-, caminar y llegar. 

Edward Hopper, Chair Car

Parece desastroso, mi día. He mal-comido en algún bar del centro y la contaminación hace que el pelo me huela a una mezcla de colillas pisoteadas y cemento sin secar. El sol ha salido cuando ya estaba en el último trayecto de bus, y se ha puesto cuando aún seguía en la oficina. 

Y sin embargo, a mí me ha parecido el día más maravilloso de mi vida. Estabas tu, al regresar.


Escena del film Tu vida en 65 minutos


domingo, 26 de febrero de 2012

De lunar en lunar


Una habitación de ventanas blancas, cortinas que caen como olas acariciando el suelo, la cama supera los 2 x 2 y sus cojines te abrazan como pocas lo había hecho. El pasado se desvanece y el futuro no aparece, en tu mente sólo existe el presente. Saboreas el champán de ayer y recuerdos leves te vienen a la memoria, pero da igual. Nada importa. El cuerpo pide su rutinario café, esperas oler su aroma cerca de ti.
En lugar de un café dos brazos te abrazan y prefieres no preguntarte por qué.
Cierras los ojos y …
... Un perfume embriagador sacude tus sentidos.  Las sábanas están empapadas de cada gesto, cada acción que sin premeditación decidiste hacer. Todo se para, todo se detiene. La luz de la mañana refleja ese camino que recorriste aquella noche. De lunar en lunar, gozando de cada una de sus curvas.

viernes, 24 de febrero de 2012

Beat Generation

Mientras la sociedad americana superaba la postguerra la droga se hacia con varias generaciones. El consumo de drogas, en ocasiones, no fue más que un forma reivindicativa contra el modo de vida americano y una herramienta de inspiración. Todo esto sucedía  a lo largo de los años 40, coincidiendo con el nacimiento del be-bop  en los antros de la calle 52 de Nueva York.

Noche de New York en los años cuarenta.

Surgió una generación desesperada, arrollada por la depresión económica del momento, la segunda guerra mundial y la inminente amenaza de la bomba atómica. Una generación de escritores encontraron una nueva forma de expresión con la que deshacerse todas aquellas falsas moralidades y valores del “American way life”. Entre todo este panorama apareció la Generación Beat.
Bread Line during the Louisville flood, Margaret Bourke-White
Kentucky, 1937

A pesar de ser un movimiento creado a mediados de los años cuarenta por un grupo de amigos que escribían poesía, prosa, compartían aficiones y fuentes de inspiración como el jazz, no fue hasta 1952 que se consolidó el nombre Beat Generation. El término Beat Generation surgió en una conversación entre Jack Kourac y John Clellon Holmes donde definian una generación derrotada (beaten down). Aunque fue en 1952 cuando tuvo una difusión real dicho significado. John  Clellon Holmes dedicó a toda esta generación un artículo bajo el nombre “This is the Beat Generation” en el New York Times Magazine.
Los escritores de dicha generación acogen una nueva forma de expresión donde lo esencial es la liberación de los sentidos. Las drogas fueron su herramienta principal para conseguir altos niveles de liberación. Aunque también es utilizada para demostrar su desvinculación con la cultura tradicional y puritana que reinaba en ese momento.
Transformaron la literatura que existía hasta entonces. “Diferentes críticos señalan de esta escritura beat que es un flujo ininterrumpido, desde el fondo del espíritu, de ideas y palabras que soplan sobre las imágenes; no hay periodos que separen las frases, ridículas puntuaciones, sino vigorosos blancos, que separan las respiraciones retóricas. No hay selectividad de la expresión, sino aceptación de las asociaciones libres producidas por la mente en un mar ilimitado, nadando en un océano, sin otra disciplina que los ritmos de la respiración retórica y de las puntuaciones como un puño que golpea sobre la mesa.” (véase, "The Sixties, Years of Hope, Days of Rage" (Los sesenta, años de esperanza, días de rabia) Tod Gitlin, Nueva York, 1987)

Allen Ginsberg

Escribo poesía porque mi mente se contradice a sí misma, un minuto está en Nueva York, al otro minuto en los Alpes Dináricos.
Escribo poesía porque mi cabeza contiene 10.000 pensamientos.
Escribo poesía porque ninguna razón, ningún por qué.
Escribo poesía porque es la mejor manera de decir todo lo que tenés en mente en 6 minutos o durante el transcurso de una vida.
Improvisación en Beijing. A. Ginsberg.



Demando que la raza humana
cese de multiplicar la especie
saluden con una reverencia, se retiren.
Ese es mi consejo.
Y como castigo o recompensa
por realizar esta petición
renaceré el último de los humanos
oraré, lloraré, comeré, cocinaré...
Y una mañana ya no me levantaré de mi estera
                                                     Poema, Jack Kerouac

Jack Kerouac

Me he dejado muchas cosas en el tintero, pero que no cunda el pánico. Volveré, y con mucho más. Por cierto, si alguien está interesado aquí tiene algunas referencias.
"Festín desnudo", W. Burroughs
"Paisajes Mentales de la droga". P. Yves Petillon
"Paraísos Artificiales", C. Baudelaire


Disfruten descubriendo y aprendiendo.

martes, 21 de febrero de 2012

Somos




Bisutería egipcia que evoca tiempos de arena y sal. Llorar, sin dilación, sin pudor, sin más pretensión que la lágrima más límpida. Apartar la mirada de un periódico local que lejos de informar, opina, que lejos de entrevistar, acusa. Echar a un lado las emisoras y canales que han olvidado que los derechos son un motivo de lucha y no el leit motiv de un parchís a medias entre los unos y los otros. 

Emprendiendo una cruzada por la dignidad y cargando con Kalashnikovs hechas de azúcar y pétalos.

Escuchar indiferente los cláxones de toda una ciudad emigrante e inmigrante a partes iguales. Y creer que los pitidos y clamores de manifestaciones ajenas no van con nosotros... qué equivocados... qué imbéciles...

Todo cuanto nos rodea se está desmenuzando como corteza de pan caliente, y el polvo que de ello se va desprendiendo lo cubre todo de incertidumbre; briznas de desasosiego que nos ahogan los pulmones, alvéolos misericordiosos que nos perdonan la vida cada vez que respiramos.

Sentir como la realidad, acusadora e irremediable -tremendamente irreverente- me rodea el cuerpo, cubriendo con su viscoso pesimismo cada poro. Pero qué más da... A fin de cuentas el pesimismo sólo es eso, pesimismo. Y nosotros somos mucho más. Somos sábados por la mañana, somos palomitas dulces en el cine, somos nuestro primer amor y nuestra primera lágrima, somos suavizantes de marsella, orquídeas por florecer, somos el ayer más lejano y el mañana más prometedor, somos frías piscinas en Agosto, somos masajes en los pies, somos miradas perdidas en el tren, somos bandas sonoras, somos Sorollas y Monets, somos la sonrisa a primera hora del día, somos fresas con chocolate, somos jazz y calcetines afelpados, somos perfumes de cedro azul, somos el todo. Arrebatadoramente nuestros. Por siempre jamás.






domingo, 19 de febrero de 2012

Correo no tan ordinario


El Sol entra vacilante por tu ventana y te despierta de un sueño profundo. La noche anterior fueron todo risas. Aún saboreas las delicias de la buena compañía. Te dedicas un desayuno americano, te planteas si ya puedes dar la comida por hecha, dudas que vuelvas a tener hambre.
Enciendes el ordenador rutinariamente dispuesta a hacer todo aquello que se supone que es “útil”. No pretendes más que cultivar unas buenas bases para el futuro, irónicamente todo muy “útil”.
Vistes calcetines gruesos, camiseta térmica y un buen jersey forradito por dentro de las rebajas del año anterior. Todo eso para poder abrir la ventana de par en par, dejar que entre la luz y la brisa de la mañana. Un paisaje muy urbano, pero acogedor.
Te dispones a poner al día todos los correos, notificaciones, prensa, todo. Lo que sea. Entre todos esos correos hay una que destaca por no tener asunto, sólo remitente. Al ver el remitente optas por encenderte el primer cigarro del día y darle al play. Qué curioso, el jazz decide marcar la inicio del día.
Lees con calma pero si pausa, fijándote en cada coma, los puntos suspensivos, expresiones propias. La música acompaña el momento y el sabor del cigarro inspira melancolía. Un escrito comprimido, como un pequeño frasco con la mejor fragancia. Veintiséis líneas sinceras que empiezan con un cercano y conocido Hola bombón!.
Según vas leyendo esbozas una sonrisa sincera. Acabas de leer y sigues sonriendo como una niña de 8 años con zapatos nuevos. En ocasiones la felicidad de otros me hace feliz. Gracias.


 Esos momentos en los que disfrutabas de la brisa del mar.

Impresión, Sol naciente (1872), Claude Monet
Óleo sobre lienzo, 48 x 63 cm
Museo Marmottan-Monet





sábado, 18 de febrero de 2012

Alfons Mucha y The Doors


¿Por qué Alfons Mucha? Me compré una camiseta (The Doors) que me recordó a Mucha y no he podido evitar dedicarle un pequeño espacio entre estas páginas. Si os soy completamente sincera Mucha está en mi vida desde que tengo uso de razón, si algún día la tuve. ¿Cómo llegó? ¿Por qué se quedó? Ni lo sé ni me importa, sólo disfruto.

Alfons Mucha
Moët & Chandon White Star (1899), Alfons Mucha
litografía, 60.8 x 23 cm
Colección Privada,
Art Renewal Center Museum

Uno olvida fácilmente que Praga es más occidental que Viena. Esta simple constatación sirve para señalar las diferencias que existen entre la geografía real y la virtual que opera en nuestras cabezas. Hasta 1918, Eslovaquia y la actual República Checa formaban parte del imperio austriaco, y los artistas de estos países tenían fácil acceso a todo lo que pasaba e Viena y el resto de Europa.
La carrera de internacional  de Alfons Mucha (1860 – 1939) ilustra la gran movilidad de los artistas de esta época. Nacido en Moravia, trabajó en Viena y Munich antes de llegar a París, donde estudió en la Académie Julian y conoció un éxito considerable. Sus dibujos fueron publicados regularmente en diversos periódicos, entre ellos “La Plume” y realizó numerosos carteles para Sarah Bernhardt.

Fotografía de una modelo y dibujo correspondiente (1928)
Decoró el pabellón de Bosnia en la Exposición Mundial de 1900, y permaneció varios años en los Estados Unidos antes de regresar a su patria para consagrarse exclusivamente a la pintura. Mucha fue un virtuoso en los géneros más diversos. Creó joyas suntuosas, y sus dibujos y carteles son perfectos ejemplos del Modernismo. Trabajó el cartel de forma original, basándose en la fotografía, como lo muestran numerosos ejemplos que se han conservado.




Primavera (1896), Alfons Mucha
Oil on panel
Colección Privada, Art Renewal Center Museum


Verano (1896), Alfons Mucha
Oil on panel
Colección Privada, Art Renewal Center Museum



Otoño (1896), Alfons Mucha
Oil on panel
Colección Privada, Art Renewal Center Museum



Invierno (1896), Alfons Mucha
Oil on panel
Colección Privada, Art Renewal Center Museum


martes, 31 de enero de 2012

Mañana






Sonidos de un piano medio muerto, que de tantos años sin tocarse ha perdido un poco su alma. Recuerdos de una playa lejana, donde la maleza y el lodo crecían sin dar pie a nada más. Tenerte cerca un jueves por la noche y escuchar otros pianos, desconcertante realidad que induce a olvidar el presente menos amable. Pero acabar volviendo siempre a la misma banqueta, al mismo extraño La, a tu sonrisa de medio lado entre sorbos de un frío verdejo. Voces sin terminar de definir, femeninos hombres que pueden hacerte llorar con sus elegantes relatos de crooners tristes y solitarios; y gorgoteos de cónderes alados que te elevan hasta donde Aretha quiera, sin más pretensión que el "ya" más inmediato.

Necesidades que se tornan vitales cuando la trascendencia de un segundo puede matar al más fuerte. Ver deshilacharse un futuro que parecía trenzado con inquebrantable firmeza. Pero no importa, porque me consta que el mañana está al caer y que para entonces ya estaremos juntos de nuevo.






domingo, 29 de enero de 2012

Flowers


47 Years of Marriage, still buys her flowers every Monday.

 

9GAG.com,
@alexkholic

 

miércoles, 25 de enero de 2012

Inside my love




Shhh .... Sólo cierra los ojos y disfruta.









Inside my love (for Minnie),
Dj Cam Quartet.




Canciones antes de irse a dormir.


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domingo, 22 de enero de 2012

Los imbéciles


“(...) momento justo para meditar si somos justos con los demás, o por es contrario, problemas personales proyectan sus miserias y deforman la imagen de prójimo. Hay que tener cuidado pero no os sintáis culpables, los imbéciles son siempre imbéciles, proyectemos lo que proyectemos.”

Días de cine (La 2),
Antonio Gasset.