jueves, 17 de noviembre de 2011

oFFside





Deliciosamente vacía, mi habitación. Habiendo perdido el miedo a quedarme a solas conmigo misma. Capaz de asumir mis culpas, réproba de mis causalidades. Consciente de mis defectuosas virtudes y de mis virtuosos defectos. 

Dejar de escuchar los ladridos de un perro bicéfalo al que todo y nada le debo. Bienvenida al club de los desamparados. Mentira... Dejar de correr y pararme en seco en un área de servicio mal iluminada. Cadenas sajadas; candados truncados. 

Amenazada de muerte por mi razón. Defendida por mi Yo del pasado. Vitoreada por las ninfas del exilio. Me rindo a un sueño perturbador, consecuencia de un cansancio que no termina de llegar. Ciclista nocturna de carreteras por asfaltar. Copiloto de un asiento sin conductor. Balneario para el alma.

Llorar una catástrofe reprimida y pedirle a un Dios sin nombre que convierta el vino en agua y divida mejor los panes. Súplica sorda, petición ahogada, ruego inmutable. Mañana, mañana, mañana...

Subyugarme a lo desconocido, cansada de tanta beatería de oferta y fariseísmo rebajado. He comprado un billete a Santa Dignidad y espero no bajarme hasta pasada Villa Moral.
-Lástima que para entonces quizá ya no tenga ganas de hacer turismo...-








2 comentarios:

  1. L'altre dia vaig comprar una ampolla de verdejo i vaig pensar en tu. Hem de parlar un dia d'aquests.

    A.B.

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  2. :) Et trobo molt a faltar... i també les nostres converses...

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