viernes, 25 de noviembre de 2011

Despertar soñando


Bonita estampa. Estás frente a un escritorio desolador, donde lo único que te mira es la pantalla de tu ordenador. El flexo refleja tu silueta sobre la ventana y, el único olor presente proviene de un te para relajar tensiones. No sabes cómo ni por qué pero un recuerdo llama a la puerta de tu mente. Sí, aquella película que pasó desapercibida en muchas vidas, sin embargo, a ti te fascinó de pequeño.
En mi caso fue Little Nemo: Adventures in Slumberland. La mayor parte de las niñas crecen soñando en ser una princesa. Yo crecí soñando poder soñar. Fui una chica con suerte y gocé poder ver todas las películas infantiles del momento. Ni siquiera sé como llegó a manos de mis padres. Aún así, a pesar de verme toda la colección mil veces y convertirme en una experta del video, esta película me dejó literalmente anonadada.



Es bonito soñar, pero siempre habrá un ¡Despierta!
 
Si ya lo decía Calderón de la Barca a través de Segismundo:
... 
que toda la vida es sueño, 
y los sueños, sueños son.

miércoles, 23 de noviembre de 2011

Habitación 504





Superficies límpidas que nos hacen de suelo. Flotar. Umbrales a medio camino entro lo desconocido y lo personal. Quererte demasiado. Buhardillas inexorables que escoden baúles, que esconden cofres, que esconden cajas, que esconden mi alma desmenuzada en pequeños fragmentos de cristal que tú te has molestado en ir recogiendo. 

Saber que el dolor pasa a un segundo plano, quedando tan lejos que se vuelve imperceptible. No hay recuerdos grises ni suicidas, sólo un ambiguo y borroso pasado repleto de personajes a los que homenajear. Juntos. Mañana.

Marcos de fotos vacíos que alguien debe completar. Posa para mí. Retina articulada. Pupila del olvido. Te espero. Sonríe. No digas nada. Destello de luz. Ahora. Repentino verano en mi cama. Neones que alumbran vidas desenfocadas, ajusta el diafragma, soy yo. Aprieta.

Abrir un buzón de hojalata y toparme con mi futuro. Existencia perfecta. Caligrafía de tu espíritu en un sobre sin cerrar. Hoy. Siempre. Sácale el polvo a tu dulzura. Mírame.

Ínfimos corpúsculos de un nosotros que medra ávido de más despertares juntos, de más risas, tan hilarantes y tan tiernas ellas, de cenas compartidas, de llamadas intempestivas, de ti y de mí.

Vehemente corazón, el nuestro.






viernes, 18 de noviembre de 2011

C'est si bon

Hay personajes que no necesitan presentación...




Louis Armstrong

jueves, 17 de noviembre de 2011

oFFside





Deliciosamente vacía, mi habitación. Habiendo perdido el miedo a quedarme a solas conmigo misma. Capaz de asumir mis culpas, réproba de mis causalidades. Consciente de mis defectuosas virtudes y de mis virtuosos defectos. 

Dejar de escuchar los ladridos de un perro bicéfalo al que todo y nada le debo. Bienvenida al club de los desamparados. Mentira... Dejar de correr y pararme en seco en un área de servicio mal iluminada. Cadenas sajadas; candados truncados. 

Amenazada de muerte por mi razón. Defendida por mi Yo del pasado. Vitoreada por las ninfas del exilio. Me rindo a un sueño perturbador, consecuencia de un cansancio que no termina de llegar. Ciclista nocturna de carreteras por asfaltar. Copiloto de un asiento sin conductor. Balneario para el alma.

Llorar una catástrofe reprimida y pedirle a un Dios sin nombre que convierta el vino en agua y divida mejor los panes. Súplica sorda, petición ahogada, ruego inmutable. Mañana, mañana, mañana...

Subyugarme a lo desconocido, cansada de tanta beatería de oferta y fariseísmo rebajado. He comprado un billete a Santa Dignidad y espero no bajarme hasta pasada Villa Moral.
-Lástima que para entonces quizá ya no tenga ganas de hacer turismo...-








lunes, 14 de noviembre de 2011

Punto de inflexión







Se pasó el día vestida con un pijama de Superman y unas camperas manchadas de betún. Sonó la misma canción de Cat Power una y otra vez y los ceniceros parecían los depósitos de una incineradora tras una semana de huelga. Fuera hacía frío, pero en aquella habitación empapelada se condensaba una especie de humedad tropical, microclima californiano, souvenir de una primavera en Kansas. Ganas de ti. 

El Vodka barato suplía las aguas de colonia,- y las lecturas ambiguas de Pauwels y Bergier amenizaban los minutos muertos entre horas.- Amagos de lucidez, cordura  acotada. Y un flequillo que no le deja ver. Reminiscencias sesenteras. Vesania sin controlar. 

Abrir cajas de zapatos apolilladas y sacar polaroids cerosas que cuentan una vida que no sabe de quién es. La chica pecosa que sonríe a la izquierda de la noria se parece a ella; y también la que, disfrazada de indio americano, abraza a un Marley blanco en alguna fiesta pre-universitaria un martes por la noche. Se le da un aire a la niña con coletas y cazadora tejana que canta aferrada a un micro de juguete en una barbacoa que los Scott organizaron en Marzo del 87. Y sus piernas emergen de una instantánea tomada en el lago donde ella y sus hermanas pasaban los veranos, inconfundibles rodillas magulladas, pulseras tobilleras compradas en un super y gastadas a propósito.

Y cómo convertir una noche de sábado en un punto de inflexión vital; ¿Acaso Dylan tuvo la culpa? Hoy se siente menos infeliz, pero se ha estropeado la caldera y retoma un crónico juego del que nadie conoce las reglas. Match point; otra vez.



by Jacques Henri Lartigue




sábado, 12 de noviembre de 2011

Circunspección








Vocifera. Cuéntale al mundo lo poco que te gustan los lunes a las ocho y los miércoles después de puente. Quítate esa máscara de Dulcinea y conviértete en un loco hidalgo, despréndete de esos Sanchos aburridos y deja de buscar consuelo en submundos ochenteros,  faldas ajenas y falsas apariencias. Escucha la cisterna del WC en un "crescendo" voraz que termina por ensordecer a los mudos y hacer callar a los sordos. 

Cambia de dial y pon esa canción que tanto te gusta, sube el volumen y reza para que el crepitar de unos altavoces baratos no anule aquel solo que siempre tocas con tu bajo imaginario. 

Ponme un mote con sabor a vainilla y llámame a deshoras. 
Y deja que te cante en francés... 
Inventa una pócima que pare el tiempo y bébela conmigo; 
esta noche.


jueves, 3 de noviembre de 2011

No es un sofá, es una otomana.





¿Dolor? ¿quién ha dicho eso?


Enarca una ceja y luego suspira con desdén; inclina la cabeza, cruza las piernas, sacúdete la americana como limpiando la suciedad de un camino polvoriento.

Ajústate el zapato izquierdo con la punta del derecho, y el derecho con la punta del izquierdo; luego sonríe sardónicamente y finge que no sientes los tacones, que, para ti, son como un continuo masaje Shiatsu directo al orgullo -justo entre la vanidad y la soberbia-.

Levanta esas solapas de doble forro y lanza, afanosa, la colilla manchada de rouge, como quien se despoja de sus lacras, tan inmorales y reprimidas, ellas.

Léeme algo de Tolstói, y llévame de travesía por tu cocina. Susúrrame, desde la otra punta del sofá, que conoces el secreto de la vida y acércate despacio, para acabar a mi lado y así yo darme cuenta de que no es un sofá corriente, de que es una otomana.

Deja que la correa del reloj baile holgada sobre los carpianos y olvida mirar la hora. Sonríele a la vida y sorpréndete a ti misma en un convoy camino la-demencia...






martes, 1 de noviembre de 2011

1861




Sube el volumen, pon la cafetera al fuego y espera a ese olor a tostado.

"[...]  Su tañido monótono y eterno me trajo a las mientes esta tradición que oí hace poco en Soria. [...] Intenté dormir de nuevo. ¡Imposible! Una vez aguijoneada, la imaginación es un caballo que se desboca y al que no sirve tirarle de la rienda [...]" *

Golpea con esmero la copa sobre el velador y rehuye el humo de un cigarro a medio camino entre lo dulce y lo amargo. 

"[...] Primero unas y luego las otras más cercanas, todas las puertas que daban paso a su habitación iban sonando por su orden, éstas con un ruido sordo y grave, aquellas con un lamento largo y crispador. Después silencio, un silencio lleno de rumores extraños, el silencio de la media noche, con un murmullo monótono de agua distante; lejanos ladridos de perros, voces confusas, palabras ininteligibles; ecos de pasos que van y vienen, crujir de ropas que se arrastran, suspiros que se ahogan, respiraciones fatigosas que casi se sienten, estremecimientos involuntarios que anuncian la presencia de algo que no se ve y cuya aproximación se nota, no obstante, en la oscuridad. [...]" *


Cierra las ventanas y mécete, trata de olvidarlo todo. Siéntete, por una vez, protagonista de un cuento intemporal. Sueña que algún día se escribirán quimeras que hablarán de tí... 




* Fragmentos de El monte de las Ánimas, 1861
Gustavo Adolfo Bécquer