jueves, 13 de octubre de 2011

Corazones almidonados





Corazones almidonados, que dejan pasar la luz de tantas balas que han entrado. Laten sin compás fijo y de cuando en cuando parecen querer pararse. 

El frío y la escarcha les protegen, ivernando durante un largo letargo que transcurre lento y cíclico, una y otra vez, una y otra vez...

La primavera y los primeros rayos de sol funden un hielo convertido ya casi en piedra, y es como si llorasen; como si llorasen, los corazones almidonados.

Rompe el latir y reverberan en cajas de música vacías, asustados, oyendo sin escuchar, temerosos de que la zozobra les haga naufragar. Y no saben nadar.

Las primeras notas empiezan a sonar y, entonces, de nuevo el otoño, realidad de un verano lejano. Pasado. Casi muerto.

Vuelta a empezar, el frío y la escarcha. Deseando que sea perpetuo.




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