domingo, 30 de octubre de 2011

Rehabilitación a la vida





Te creías hastiado de todo...? Pues pégate un tiro y tírate balcón abajo. El asfalto piensa recogerte con los brazos abiertos. No habrá charcos de sangre ni sirenas ámbares. Tampoco siluetas en tiza blanca ni polaroids mal reveladas.

Soporífero mundo. Circunloquios aburridos para terminar diciendo que no te queda nada por hacer, sabores por probar, canciones por escuchar, ciudades por visitar, sueños por soñar, lienzos por pintar, noches por dormir, ni mañanas por despertar. Creías que Marrakech era diván y cachimba; París, fresas y Don Perignon; Madrid, musicales y reservas; y mi casa, un oasis, remanso de sosiego, al abrigo de un invierno que no llega. Vergel de alegrías. Edén de proscritos.

Réprobo de un mundo sarcástico y  trastornado. Víctima de una erudición ambigua y desganada que en vez de leer, escribe y en vez de escuchar, habla.

Quítate las gafas y trata de ver lo que miras. Imagina una felicidad equiparable a este instante, divina ventura. Sonrisa arrebatadora que corta la respiración. Colores ácidos que todo lo entintan. Delicioso presente sin horario de cierre. Tócame una canción que yo le pondré la letra. Contagiosa hilaridad. Sol de otoño en carreteras secundarias. Vides en el litoral.

Prometo no decirle a nadie que te has curado a base de soledad y contemplación en pequeñas dosis. Pero prométeme que tú tampoco me delatarás.



jueves, 27 de octubre de 2011

Breve himno de invierno, by Elisa Carnicer


“- Agárrame fuerte que no quiero caerme.
-  Si estamos sentados Ana...”




Pero unos minutos después comprendí sus palabras.

La hierba aún estaba húmeda de la noche anterior. Sus zapatos olían a barro seco y cada vez tenía las manos más frías. Pero detrás de los hilos de su bufanda se escondía una sonrisa rosada, una pequeña pincelada de una alegría profunda y absoluta, como una bomba atómica insonorizada. No podía parar de observarla mientras Ana tenía la mirada puesta en un punto fijo: el vaivén de los círculos que dejaban las gotas de agua cuando caía alguna hoja del árbol. Y no existe lírica suficiente para describir esa conexión mental que parecían establecer los ojos de Ana con el oleaje de la piscina. La abracé más fuerte. Los hilos de luz, como rastros de aviones, se inmiscuían en sus cabellos y hacían piruetas provocando que su rostro brillara más que cualquier elemento del paisaje.

Y entonces llegó la lágrima. Una partícula de H2O y otros aditivos cuyo significado fui incapaz de descifrar. Quería preguntarle, “¿por qué lloras, Ana?”, “¿qué te ocurre?”, pero todo sonaba demasiado melodramático. Pero en ese preciso momento de duda me miró, sonrió y volvió a desviar su mirada, esta vez, hacia el valle. Observé junto con ella como el Sol nos despedía. Entendí que Ana no quería moverse de allí. Ni dejar la hierba húmeda que ensuciaba nuestras chaquetas, ni el color de los troncos de los árboles, ni el ruido lejano de los coches viejos al pasar por las carreteras de montaña ni tampoco el olor de la luz. No quería abandonar este atardecer taciturno que nos mecía como dos recién nacidos que no conocen la ciudad salvaje que les espera tras el cristal de la ventana. Porque nosotros éramos ahora los salvajes que aullábamos al mundo desde las colinas.

Ana seguía eclipsada. Le temblaban incluso los dedos de los pies. Lancé un trozo de rama a la piscina y el pequeño tsunami provocó que Ana despertara. Acompañé su rostro con mi mano y lo observé con detenimiento, casi como si se tratara de un análisis exhaustivo de todas sus particularidades. Reseguí el dibujo que formaban sus cinco pecas estratégicamente ubicadas en las mejillas y aparté el cabello de sus oídos para que pudiera escucharme bien.

“- Te prometo que no te vas a caer, Ana”






By Elisa Carnicer
...Gràcies Eli

martes, 25 de octubre de 2011

Fistful of Love

"I was lying in my bed last night staring
at a ceiling full of stars
When it suddenly hit me
I just have to let you know how I feel
We live together in a photograph of time 



 
I look into your eyes
And the seas open up to me
I tell you I love you
And I always will
And I know you can't tell me
I know you can't tell me
"


lunes, 24 de octubre de 2011

Noventa centímetros




París, Tokio, Río, Oslo, San Sebastán, Lima, Singapur, Moscú. Qué más dará. No pongo condiciones, ni acuerdo pre-contratos, no exijo pagas-y-señales ni tampoco firmo con sangre. Aeropuertos internacionales entre tu cama y la mía. Y tiques de metro en la basura. Cenas precocinadas y frías entre guías de viaje y tomos dispares de una colección por completar. Una botella de spring-water en la mochila y otra de cava en la nevera, pañuelos de papel, calcetines de colores, algo de tabaco y mucha libertad. Tatuarse cicatrices con cincel de marfil y esperar que curen entre sorbos de un tequila compartido.

Conversaciones triviales en alguna acera nocturna, y confesiones a un barman que limpia la barra y los vasos con el mismo trapo ajado. Olvidar el reloj, apoyado en el baño; el visado, en la recepción mal iluminada de algún hostal; y la vergüenza en una habitación sin cestas de bienvenida ni servicio de habitaciones.

Noventa centímetros. Mi hogar. El tuyo. Sueños al margen de todo, bucólicos y por cumplir. Etología de un nosotros. Efímera alegría que hace temblar la mismísima Tierra, enferma de ganas por salir a bailar una de Cohen. Olvidándome de una identidad que ponía sellos y escribía direcciones inventadas a sobres vacíos. Sentir que nunca habrá mejor aquí-y-ahora. Perfectas contradicciones, hipérboles de una vida, lisonjas baratas, ditirambos sin sentido.

Piensa en mañana, que yo seguiré divagando acerca del hoy...




jueves, 20 de octubre de 2011

Sueño de un curioso

Sueño de un curioso

                                                           a F. N.
Conoces, tal mi caso, ese dolor sabroso,
Y de ti haces que digan: «¡Qué ser tan singular!»
-Iba a morir. Y había en mi alma amorosa,
Deseo mezclado a horror, un raro sufrimiento;
Angustia y esperanza, sin humor encontrado.
Mientras más se vaciaba la arena ineluctable,
Más deliciosa y áspera resultó mi tortura;
Se desgajaba mi alma del mundo familiar.

Y era como ese niño, ávido de espectáculos,
Que odia el telón igual que se odia una barrera.
Hasta que, al fin, la fría verdad se desveló:

Sin sentirlo, había muerto, y la terrible aurora
Me circundaba. -¡Cómo! ¿No es más que esto, al fin?
El telón se había alzado y yo aguardaba aún.

Charles Baudelaire
 

lunes, 17 de octubre de 2011

Madrid, Madrid, Madrid.


robert capa

Robert Capa,por Gerda Taro

robert capa
o, mejor dicho, Endre Ernö Friedmann


Madrid, noviembre-diciembre 1936
Fotografía de Robert Capa.

Gran fotógrafo, pero siempre me gustará más su mujer.

domingo, 16 de octubre de 2011

Divenire

ludovico einaudi



3, 2, 1 ... silencio.


                               1, 2, 3 ... despierta.


                                                                                         . . .

sábado, 15 de octubre de 2011

This is not a love song




Silbar una canción inventada mientras camino alegre por una ciudad demasiado despierta para ser lunes. Olor a leña en pleno asfalto y parar en seco, cerrar los ojos y verme envuelta en un abrigo de paño, paseando por unas calles que ya me quedan muy lejos. Invierno de postal. Nieve de poliespán.

Que la puerta mal entornada del baño se pase la noche crujiendo y no me deje pegar ojo, y no levantarme por no sentir el frío de la habitación. Quedarme acurrucada en un ovillo de mantas de IKEA y pensar que mañana no hay que madrugar y que ya se cansará de incordiar. Al final, todo acaba pasando.

Soñar despierta que el portátil se quede sin batería en pleno Cabo Norte, y que el móvil no tenga cobertura cuando me falla el motor del coche entre Oporto y São Pedro. Cigarrillos de cacao. Cajetillas metálicas. Láminas de un Manhattan por conocer que decoran mis paredes desnudas.

Sadollar les recances d’un esperit que ja el donava per mort. Cremar les fretures d’un cor que ni em perdona ni em deixa oblidar les errors passades, un cor que, sense saber-ho, encara dormia pacient, ronsejant en un coma cínic i insolent. I l’ànima que se m’envania ja té llum, ha obert la tarja i hi entra claror; les parets que semblaven grises ara son d’un crema fulgurant, ja no hi ha llibres de Freud ni de Kennedy Toole apilats, s’escolta un silenci agradable i puc pensar sense bandes sonores tristes ni maquillatges dramàtics. Ja no sóc l’actriu en blanc i negre que creuava les cames i escoltava a Torrini.

Desayunar cereales integrales en vez de diamantes y camuflar las ojeras con aceite de rosa mosqueta. Que el tipo con corbata de la tele te diga que hoy lloverá, y cargar con un paraguas seco todo el día. Abrir el periódico por la sección de política internacional y desear que la siguiente ya sea cine o viajes o gastronomía o moda. ¿Me lo parece a mí, o hoy el sol está más brillante que de costumbre? Será cosa de la contaminación...


Fotogrames d’una vida complicadament fàcil que se superposen, creant un film tristament cíclic. I la cinta para, i s’enganxa, i fa marxa enrere, i s’hi torna a enganxar, i obren els llums, la màquina que no acaba de funcionar del tot i els espectadors que es posen nerviosos. “Calma, calma” fa una veu serena a prop del projector “Només ha estat un intent d’espatllar-se, tot en ordre”.

Una musiqueta nova que sona fluixet, en un crescendo gràcil. Hi van apareixent colors i, quan les formes comencen a definir-se, tot s’enlaira, es volatilitza la pantalla, i no queda ni rastre de les butaques envellutades.





Sonará a eslogan, pero qué bello es vivir...



jueves, 13 de octubre de 2011

Corazones almidonados





Corazones almidonados, que dejan pasar la luz de tantas balas que han entrado. Laten sin compás fijo y de cuando en cuando parecen querer pararse. 

El frío y la escarcha les protegen, ivernando durante un largo letargo que transcurre lento y cíclico, una y otra vez, una y otra vez...

La primavera y los primeros rayos de sol funden un hielo convertido ya casi en piedra, y es como si llorasen; como si llorasen, los corazones almidonados.

Rompe el latir y reverberan en cajas de música vacías, asustados, oyendo sin escuchar, temerosos de que la zozobra les haga naufragar. Y no saben nadar.

Las primeras notas empiezan a sonar y, entonces, de nuevo el otoño, realidad de un verano lejano. Pasado. Casi muerto.

Vuelta a empezar, el frío y la escarcha. Deseando que sea perpetuo.




martes, 11 de octubre de 2011

domingo, 9 de octubre de 2011

De ida y vuelta



Contemplar un  lienzo en blanco e imaginarlo repleto de trazos chispeantes y argénteos. Vestir una camisa vieja y gastada cuyo aroma te traslada lejos, a una India de Ganges violeta, o a la cima del Nelion desde donde poder ver la curva de un horizonte finito. 

Subir al Transiberiano y mirar a través de la ventanilla, ver el mundo abandonarse a sí mismo y a tu compañero de escabel completando un crucigrama del Times.

Demanar un cafè sol i que te'l portin amb llet, i no dir-li res a la cambrera per por de quedar malament, i penses que has estat tu qui s'ha equivocat, que potser no ho has dit bé, que de vegades això passa. I calles.

"Autor del Universo, 6 letras". Me mira intrigado. Mordisquea el final de un lápiz raído. "Y Dios sólo tiene 4", insiste. "Asimov" respondo y bajo en esa misma parada, cargada con una maleta de las que ya no se producen, de las que se rompen si las facturas, de las que sólo caben  en el maletero de los coches de fabricación europea si las inclinas un poco y cierras deprisa. De esas llenas de pegatinas de destinos inventados y forros descosidos, ideales para narcocorridos. Maletas que cuando los controles policiales las ven solitarias en el asiento trasero de un coche de alquiler entre España y Portugal saben que volverán llenas de mantelerías bordadas y toallas de rizo. Mullidas y espesas pero que empiezan a secar a partir de la tercera generación de usarlas.

Abrir la puerta con unas llaves sin llavero, y sentir un bombín oxidado cerrarse consecuente tras de ti. Olor a café recién hecho y la ropa tendida en el baño. Ya estoy en casa, y en cambio, echo de menos mi hogar...





lunes, 3 de octubre de 2011

La voz a ti debida

Pedro Salinas, el poeta del  

Pedro Salinas,Marisol Cales


LA VOZ A TI DEBIDA
Versos 388 a 424


Yo no necesito tiempo
para saber cómo eres:
conocerse es el relámpago.
¿Quién te va a ti a conocer
en lo que callas, o en esas
palabras con que lo callas?

El que te busque en la vida
que estás viviendo, no sabe
mas que alusiones de ti,
pretextos donde te escondes.
Ir siguiéndote hacia atrás
en lo que tú has hecho, antes,
sumar acción con sonrisa,
años con nombres, será
ir perdiéndote. Yo no.
Te conocí en la tormenta.
Te conocí, repentina,
en ese desgarramiento
brutal de tiniebla y luz,
donde se revela el fondo
que escapa al día y la noche.
Te vi, me has visto, y ahora,
desnuda ya del equívoco,
de la historia, del pasado,
tú, amazona en la centella,
palpitante de recién
llegada sin esperarte,
eres tan antigua mía,
te conozco tan de tiempo,
que en tu amor cierro los ojos,
y camino sin errar,
a ciegas, sin pedir nada
a esa luz lenta y segura
con que se conocen letras
y formas y se echan cuentas
y se cree que se ve
quién eres tú, mi invisible.


. . .