jueves, 29 de septiembre de 2011

cénit imperfecto




Crees saberlo todo, e ignoras que el vaso medio vacío hubo un tiempo en que lo veías medio lleno. Soñabas con  brazaletes de oro blanco y Cosmopolitans a las siete de la tarde. Puentes aéreos Buenos Aires-Singapur. Perfumes importados de París; limones de Sorrento. Hubo un día que creías que el mundo era navegable, que la historia cabía en el Museo Británico, que los sábados eran para salir y los domingos, para rezar. 

Un día dejaste de dormir por las noches, cambiaste Bécquer por Kerouac, el azúcar dejó de endulzar el café y te pasaste al coñac. Vestías de negro y escuchabas a Roach donde antes ponías Chopin. Dejaste de lado el "querer y no poder" y adoptaste un triste "poder y no querer". Te quedaste sin hojas para partituras y sin copas para el champán. 

Vuelve la vista atrás y trata de colmar el vaso. No importa que sea agua mineral o un "L'Ermita" del 96, lo importante es dejar que rebase de nuevo...

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