jueves, 29 de septiembre de 2011

cénit imperfecto




Crees saberlo todo, e ignoras que el vaso medio vacío hubo un tiempo en que lo veías medio lleno. Soñabas con  brazaletes de oro blanco y Cosmopolitans a las siete de la tarde. Puentes aéreos Buenos Aires-Singapur. Perfumes importados de París; limones de Sorrento. Hubo un día que creías que el mundo era navegable, que la historia cabía en el Museo Británico, que los sábados eran para salir y los domingos, para rezar. 

Un día dejaste de dormir por las noches, cambiaste Bécquer por Kerouac, el azúcar dejó de endulzar el café y te pasaste al coñac. Vestías de negro y escuchabas a Roach donde antes ponías Chopin. Dejaste de lado el "querer y no poder" y adoptaste un triste "poder y no querer". Te quedaste sin hojas para partituras y sin copas para el champán. 

Vuelve la vista atrás y trata de colmar el vaso. No importa que sea agua mineral o un "L'Ermita" del 96, lo importante es dejar que rebase de nuevo...

miércoles, 28 de septiembre de 2011

Je ne comprends pas...



-¿Le apetece un poco de té?

                                        -¿Lleva limón?

-Sólo si quiere...

                                        -Entonces póngame un café.




Hoy







Mirar por la ventana y  creer que el cielo está algo más bajo, que el sol sale un poco menos por el este, que mañana no habrá duchas frías ni termos de café. Fumar a escondidas de un mundo escandalizado, y creer que el autismo es crónico y contagioso. Reír sin complejos en un ascensor mal iluminado y cruzar un pasillo a taconazo limpio y sin compasión. Creer que todo el mundo duerme cuando en realidad no hay sueños soñados sino promesas por cumplir. Comer restos fríos y sorber de una cerveza barata empezada. Desnudarte y sentir el tacto de unas sábanas gastadas. Querer ser mañana, prolongar el hoy, incompatibilidades compatibles como las de un tal Unamuno. Abrir un libro y leer la última palabra, imaginar un contenido que carece de continente y luego dormir. 
Despertar aliviado.
No era un sueño sino una promesa por cumplir 






domingo, 25 de septiembre de 2011

Las sirenas de Ulises






El olor era persistente, como si todos los pétalos del mundo se hubiesen abrazado los unos a los otros, concentrando todas las esencias del cosmos en una sola. Las ramas, lacias, y pesadas, se movían con parsimonia de un lado a otro, dándole, de paso, una bonita banda sonora al viento. 

La mesa, el mantel de lino, las finas cortinas de la jaima, los cojines, almohadas, fulares  y chales blancos. Todo blanco. Parasoles ladeados con bonitos brocados y fuentes griegas con nenúfares. Plumas de codorniz y un sendero de cantos rodados. 

Dos pavos reales que cimbraban sus cuerpos alados y despacio, muy despacio, ungías de mermelada el brioche. Ora a babor, ora a estribor de la rebanada. Sorbía un vino húngaro que sabía a uvas pasas y cuando se hacía de noche nos sumergíamos  en un arroyo del que salían, envueltas en una nebulosa púrpura, las sirenas de Ulises. 



sábado, 24 de septiembre de 2011

Bang bang.





Sonreírle a la vida con una copa de Cointreau en la mano, y escuchar a Clapton muy de fondo, sentir que el futuro lejano está al caer y que el mañana hace tiempo que quedó atrás. Sin perspectivas de nada, con ganas de todo. Sueñas, y soñando vas de un ático en Barcelona a un antro sin nombre de algún distrito de la Ciudad Desnuda, calzas tacones de Blahnik y matarías por aquella cazadora de Balmain que le viste a alguna cantante rubia.

En el suelo, una alfombra de colillas, y las paredes, estucadas de puños comunistas y estrellas sospechosamente torcidas. Tienes ganas de llorar pero te reprimes porque sabes que el mentón tembloroso te resta ese atractivo tan del este.

Cierras los ojos, esperando no volver a abrirlos, pero al hacerlo te sientes lejos y te asusta no saber encontrar el camino. Rebuscas entre córtexes, ventrículos y tálamos, ese famoso túnel retroiluminado y reparas en un silencio nuevo. La música ha parado y el local está vacío. No hay copas en la barra ni palos sobre el billar. Y ese tipo con cazadora de mangas recortadas y cadenas tintineantes no parece ser el telonero de San Pablo. El humo del ambiente sabe a whisky y los cacahuetes salados se apelmazan en ceniceros reciclados en cuencos para snacks.

Quisieras aparecer desnuda y descalza en tu cama, sin maquillaje, sin perfume. Sin conciencia. Las cortinas echadas y el ventilador en marcha, chirría cuando gira hacia la izquierda, pero no importa porque no lo escuchas. A la mañana siguiente no habrán llamadas telefónicas ni mails por responder. Eso ya te quedará muy lejos.


martes, 13 de septiembre de 2011

domingo, 11 de septiembre de 2011

Desayuno continental.





Mientes. Te gusta creer que le quieres y te quiere. Hacéis el amor y al terminar ninguno se viste deprisa. Los móviles, desconectados, dormitan sobre el tocador;  y la cama, libre de ropa, huele a Jean Paul Gaultier, hace semanas que dejaste de maquillarte los labios, y lo compensas con doble capa de rímel. Los pendientes, perdidos en alguna parte entre el ascensor y la 509; los cigarrillos apagados flotan en una cubitera de plata. Su camisa de sastre británico cuelga del respaldo de un “chaise longue” y las cortinas se orean asomadas entre los barrotes de un balcón rococó. Fingís que no hay prisa, que no hay llamadas perdidas de maridos ausentes ni mujeres celosas, que habéis cenado en una “trattoria” antes del Don Pérignon, fingís que ni él mañana tiene reunión a las ocho, ni tú que coger un vuelo a las diez.

No hay reservas, ni pagos con tarjeta de crédito. Todo se hace al momento y en efectivo, improvisando una canción Bepop de la que nadie conoce la partitura. No hay besos de despedida ni caricias tiernas, sólo conversaciones vacías y una esporádica intimidad que parece desaparecer con la ducha y el servicio de habitaciones a las siete. Desayuno continental y vuelta a empezar. Tú por el ascensor norte y taxi al aeropuerto, él por las escaleras.

...Y fingirás no recordarle.



viernes, 9 de septiembre de 2011

Introducción Sinfónica

"Los extravagantes hijos de mi fantasia, duermen por los tenebrosos rincones de mi cerebro, acurrucados y desnudos, esperando en el silencio que el Arte los vista de la palabra, para poderse presentar decentes en la escena del mundo."
Introducción Sinfónica,
Gustavo Adolfo Bécquer


Reading Woman,
Pierre-Auguste Renoir

martes, 6 de septiembre de 2011

domingo, 4 de septiembre de 2011

Una extranjera en el Misisipi

¡Confieso! Soy una pecadora. Hoy mis dedos se deslizaban con gran velocidad sobre el teclado. Demasiado rápidos, demasiado entusiastas. Se encuentran con Cannoball Adderley y se emocionan.



Hay noches en las que te sumerges en el más puro hard bop, disfrutando de él melódica y armónicamente. Llegas al punto más álgido deleitándote con los grandes maestros. Y sin saber por qué un cruce de neuronas te recuerda a John Lee Hooker. ¡Oh, no! Has caído en la tentación, no puedes evitarlo.

Te dejas llevar por el deseo, abandonas locales nocturnos donde tocan músicos desplazados de los circuitos comerciales. Te olvidas por completo de todos aquellos que buscaban la ruptura con el Swing. Sin saber por qué tu cuerpo se mueve al ritmo Boom Boom en el Delta del Misisipi.


viernes, 2 de septiembre de 2011

Calles secundarias


After you've gone - Nina Simone





"Un carajillo doble de soledad, por favor."




Nighthawks, Edwar Hopper (1942)
Oil on canvas

84'1cm x 152'4cm

Art Institute of Chicago, Chicago (Illinois)