sábado, 28 de mayo de 2011

Síndrome de Stendhal

¿He comentado alguna vez que soy infiel en ciertas artes? ¿Sí? ¿No? , y de las mayores. Además, cuantas más cosas tengo por hacer más me atraen y más infiel soy. Válgame Dios! Sálvame de mi perdición! (Dios, Ala, Buda, Superman…si me acabáis de oír…no me hagáis caso, quiero seguir pecando.)


Le Rouge et le Noir


Henri Beyle,
retrato de Johan Olaf Sodermark (1840)
Pasiones, pasiones, pasiones…benditas pasiones. Aunque para pasiones las de Julien Sorel. Ahora pensaréis: “Se ha puesto a hablar sobre una novela erótica con Sansón y una mujer descocada en la portada”. Error, os hablo del protagonista de la novela Rojo y negro de Stendhal. ¿Un joven romántico? Sí y no…Pasional, como todos los personajes que le acompañas. Pasiones en estado puro: amor, odio, ira, envidia, lujuria. Una novela que dota a sus personajes de una gran carga pasional. Sin embargo, os estoy hablando de una de las novelas con mayor influencia sobre el Realismo, sobre todo a Leon Tolstoi y André Gide.


Podría escribir una breve sinopsis, pero todos sabemos acudir a Santa Wikipedia. Sí, sí, lo sé, no es muy fiable, pero siempre proporciona alguna pincelada sobre la cuestión.

Esta novela me parece muy graciosa, la personalidad de los personajes es tan definida (personalmente impulsiva ante tanta pasión) que algunos críticos la catalogan como “novela psicológica”. A pesar de ello, no deja de ser Realista. Realmente es realista – qué redundante –, el autor se documentó para llevar a cabo su obra  del mismo modo que hizo Flaubert con Madame Bovary.


 Stendhal, o mejor dicho Henri Beyle, en 1815 se fue a vivir a Milán. Milán fue la cuna de su obra Roma, Napoles y Florencia que publicó dos años más tarde. Esta obra es toda una declaración de amor a estas tres ciudades – ¿Os he comentado que era un poco pasional?. Cuando fue a visitar Florencia visitó la Basílica de la Santa Croce, y allí mismo empezó a sentir como el ritmo cardíaco aumentaba, sensación de vértigo, confusión e incluso alucinaciones.  Se le adjudicó su nombre a estos síntomas ya que fue el primero en documentarlo.


Basílica de la Santa Croce,
Florencia
"Había llegado a ese punto de emoción en el que se encuentran las sensaciones celestes dadas por las Bellas Artes y los sentimientos apasionados. Saliendo de Santa Croce, me latía el corazón, la vida estaba agotada en mí, andaba con miedo a caerme".

Actualmente, muchos turistas cuando visitan Florencia les sucede, especialmente en la Galleria degli Uffizi. También hay que decir que muchos lo consideran un síndrome psicosomático al 100% y no, no es el caso. Se han realizado estudios al respecto y no se puede considerar como tal. Todos conocemos el éxtasis que provoca una obra de arte. Imaginaros Florencia, entiendo que pueda provocar desmayos a quiene la contemplan.

Si algún día consigo visitar Florencia iré acompañada de groupies enfermeras, sólo del nerviosismo me desmayaré al bajar del avión (suspiro).

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