jueves, 14 de abril de 2011

Tributo a un tal Beckett



Y te levantas rápido, para no pensar en lo bien que estás tumbado. Y el despertador sigue sonando pero menos fuerte, casi nada, poco a poco se apaga. Fin. Por la ventana entra la luz artificial de unas farolas que dejan en penumbra la calle y parece amanecer en mi habitación.  Son las cinco y no hay café. Las maletas están hechas, en la puerta. Roja y a cuadros, las creo vivas, las creo tristes. Los ruidos parecen haberse escondido y no los encuentro. Nadie los encuentra, porque nadie los busca, todos duermen. Pero yo no, y hace frío. Y el calentador estropeado y mi piel, morena de servir cañas en la terraza del Copacabana, parece no estremecerse. Ya he dejado de sentir… Menos fuerte, casi nada, poco a poco se apaga. Fin.



Samuel Beckett





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