martes, 29 de marzo de 2011

Vincent Willem van Gogh

“Son vastos campos de trigo bajo cielos turbulentos y no he tenido que desviarme de mi camino para expresar tristeza y soledad extremas.”
Vincent Willem van Gogh (1890)

Post Scriptum
      Vuelvo a la pintura de los cuervos.
     ¿Alguien vio alguna ve una tierra semejante al mar como en esta tela? Van Gogh es, entre todos los pintores, el que más hondo despoja hasta llegar a la esencia, pero a la manera de quien se despoja de una obsesión. La obsesión de transformar los objetos en otros, la de animarse a arriesgar el pecado del otro: y aunque la tierra no puede hacer gala del color de un mar líquido, es justamente como un mar líquido Van Gogh plasma su tierra como una serie de golpes de azadón.

     E inunda la tela de un color de borra de vino; y es la tierra con olor a vino la que todavía salpica entre oleadas de trigo, la que eleva una cresta de gallo oscuro contra las nubes bajas que se amotinan en el cielo por todos lados.

    Pero como ya he dicho, lo tenebroso del asunto radica en la magnificiencia con que están representados los cuervos. Ese color almizclado, de nardo extravagante, de trufas podrían provenir de un gran banquete.

    En las hondonadas violáceas del cielo dos o tres cabezas de ancianos de humo semejan una mueca de apocalipsis, pero allí están los cuervos de Van Gogh alentádolos a un mayor decoro quiero decir a menos esperitualidad, y precisamente lo que Van Gogh quiso decir en esa pintura, con un cielo rebajado, como delineada en el mismo instante en que él se liberaba de la existencia, ya que esa pintura tiene, además, una rara tonalidad casi pomposa de nacimiento, de boda, de despedida, oigo el sonida de las alas de los cuervos como fuertes golpes de cimball por encima de una tierra cuya corriente Van Gogh ya no parece poder contener, después de la muerte, los olivos de Saint-Rémy.

     El dormitorio.
     El ciprés solar.
     La cosecha de las olivas.
     Los Aliscamps de Arlés.
     El café de Arlés.
    El puente donde a uno se le dispara el deseo de meter el dedo en el agua en una impulsiva y violenta regresión infantil llevado por la fuerza prodigiosa de la mano de Van Gogh.
     El agua azul,
     no de un azul de agua,
     sino de un azul de pintura líquida.
    El loco suicida pasó por allí y restituyó a la naturaleza el agua de la pintura, pero a él, ¿quién se la va a restituir?

     ¿Acaso Van Gogh era loco? (...)

Van Gogh, el suicidado por la sociedad
Antonin Artaud


Campo de trigo con cuervos (1890)
Oleo sobre tela, 50, 5 X 103 cm.
Museo de Van Gogh, Amsterdam

 
Campo de trigo con cuervos se pintó el mismo mes que el artista se suicidó, 27 de Julio de 1890. En ocasiones se dice que ésta fue su última obra, pero no es de extrañar. El día 27, Van Gogh, "abandonó la hospedería de Ravoux dirigiéndose al caserío de Chaponval. Ya en la calle Boucher, entró en el corral de una pequeña granja y se escondió detrás del estercolero. Entonces cometió el acto que algunas horas después, le condujo a la muerte (M.E.Tralvaut, p.330)".


Bajo una imagen
Sobrepujada ola de harina por bandada de cuervos,
¿Azul de qué cielo?¿De abajo?¿De arriba?
Flecha tardía, que apresurada se disparó del alma.
Zumbido más fuerte. Más cercana incandescencia.
Ambos mundos. 
                Reja del habla (1959),
                Paul Celan

El disparo que se propinó en el vientre no lo mató al instante como él deseaba. Vincent van Gogh murió horas después, aproximadamente dos días. Según su hermano Théo - que murió unos seis meses después - sus últimas palabras fueron:

“La tristeza durará por siempre”

1 comentario:

  1. Como bien se sabe, Van Gogh fue uno de los principales representantes del posimpresionismo. La persona más importante en su vida fue su hermano Theo, quien además de ser hermanos, les unía una gran amistad demostrada en las cientos de cartas que se intercambiaron durante sus vidas. Así que no es de extrañar estas últimas palabras de él.
    Todo un genio del posimpresionismo.
    Me encanta esta entrada! :)

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