martes, 1 de marzo de 2011

Rosalía de Castro . . .

. . .
Ansia que ardiente crece,
vertiginoso vuelo
tras de algo que nos llama
con murmurar incierto,
sorpresas celestiales,
dichas que nos asombran;
así cuando buscamos lo escondido,
así comienzan del amor las horas.

Implacable angustia,
hondo dolor del alma,
recuerdo que no muere,
deseo que no acaba,
vigilia de la noche,
torpe sueño del día
es lo que queda del placer gustado,
es el fruto podrido de la vida
      Ansia que ardiente crece  
En las orillas del Sar (1858),
Rosalía de Castro





Muchos conocemos a Bécquer y pocos lo ignoran. Este hombre fue uno de los mayores precursores de la modernidad poética española. Me gustaría presentaros a alguien que muchos desconocen y otros tantos ignoran, Rosalía de CastroUna literatura marginada y menospreciada mientras vivía. Una mujer que tuvo que fallecer para que alguien reconociese su talento y obra, ni más ni menos, veló su obra la generación el 98. Miguel de Unamuno y Azorín sus mayores impulsores, los demás se limitaron a vaporosas menciones sinceramente algo tardías. Aunque no nos olvidemos de Juan Ramón Jiménez, la consideró como la predecesora de la revolución poética iniciada por Rubén Darío. Al igual que hacía con Bécquer, Jiménez le otorga el calificativo de innovadora y precursora del modernismo español.


. . .
Cando penso que te fuches,
negra sombra que me asombras,
ó pé dos meus cabezales
tornas facéndome mofa.

Cando maxino que es ida,
no mesmo sol te me amostras,
i eres a estrela que brila,
i eres o vento que zoa.

Si cantan, es que ti cantas,
si choran, es que ti choras,
i es o marmurio do río
i es a noite i es a aurora.

En todo estás e ti es todo,
pra min i en min mesma moras,
nin me abandonarás nunca,
sombra que sempre me asombras
Negra sombra,
Rosalía de Castro

No hay comentarios:

Publicar un comentario