viernes, 14 de enero de 2011

Año nuevo, vida...

L as personas tendemos a empezar el año con una lista infinita de propósitos, lista, que habitualmente queda relegada a un segundo o tercer plano pasadas dos semanas de la Noche de Fin de Año. Pero es una cuestión instintiva, el querer introducir cambios, a mejor. Pues para este 2011 yo lo tengo claro, ni adelgazar, ni gastar menos, tampoco comer más sano, o leer más. 


Sencillamente, me propongo disfrutar más y mejor de la belleza natural de la cotidianidad. Por ejemplo: ¿nadie se ha fijado nunca en la trasparencia de su mano mirada a través de una bombilla de 70w? o… ha comprado flores frescas en Enero para decorar una comida en solitario, y… ¿Qué hay de descorchar esa botella de “Silencis” un martes al volver a casa?


Jorge Luis Borges decía “Al cabo de los años he observado que la belleza, como la felicidad, es frecuente. No pasa un día en que no estemos, un instante, en el paraíso.”Y es que un tren de vida agitado y sin descansos no nos convierte, necesariamente, en observadores de la realidad, sino que somos, aun más si cabe, partícipes de ella. Vivimos envueltos de un aura de belleza que nos estamos perdiendo, ora consultando nuestra blackberry, ora cavilando la mejor combinación de trenes. 



            

























Parad un instante, y observad. Es la vida, y es bella






“Quitad de los corazones el amor por lo bello, y habréis quitado todo el encanto a la vida.”
Jean Jacques Rousseau (1712-1778)


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