miércoles, 14 de diciembre de 2011

Black Jack







Individualista. Eufemismo barato. Subjetiva y ambigua libertad. Egoísmo mal curado, en definitiva.
Codicioso presente que pinta de gris marengo las mañanas y apaga las luces de una Navidad venidera. Convencimiento de lo propio, voraz certeza que asusta, arrebatadora seguridad... por tu sonrisa quebrada. Ver desmoronarse un sólido cosmos que envolvía mi realidad. Caprichoso y voluble destino, el mío. Que juega una partida de Black Jack contra mi razón. Y siempre gana... ay... destino... is it hard to go on... ?


Tristes presentimientos de lo que ha de acontecer,   Goya




martes, 6 de diciembre de 2011

lunes, 5 de diciembre de 2011

Tiembla...






Tiembla... Fría vorágine. Invierno húmedo. Tormenta de hielo. Tiembla... Mañanas oscuras de escarcha en la ventana y cafés humeantes. Manta sobre manta sobre manta sobre amante. Tsshhh... duerme... Abrir el grifo de una ducha veneciana y dejar que el vapor amazónico descongestione tus hinchados ojos de ávido lector. 

Que los azulejos del baño lloren. Carita sonriente en el espejo. Toallas de rizo que dejan pelusa por donde pasan; crema hidratante que huele a ti y a mi y a paseos sin rumbo de sábado por la tarde. 

Entreabrir la puerta y escuchar una respiración acompasada. Prueba irrefutable de un silencio roto. Sinónimo de una tierna soledad para dos. 

El suelo frío y rebuscar un jersey de lana en el armario. Gargantilla de plata; perfume de cedro azul. Termo de té; Rimmel. Turbante de toalla y tumbarme a tu lado. Mirarte fijamente a través de tus párpados cerrados y colarme en tu sueño. Besarte sin tocarte, desplegar juntos las alas y salir por la ventana. Moléculas rutilantes que envuelven nuestras almas dormidas, que se mecen, ora norte, ora sur. Despacio, no vayas a despertar... 

Sobrevolar purpúreos océanos de la mano. Espesuras cetrinas que carecen de temporalidad. Nosotros somos el tiempo, y no queremos pasar. Para... Para... Aquí, mira que bonito es esto... Y dejemos que empiece un letargo compartido, silenciosa primavera. Eterna. Tuya. Mía. Nuestra.

Tiembla... Fría vorágine.




viernes, 25 de noviembre de 2011

Despertar soñando


Bonita estampa. Estás frente a un escritorio desolador, donde lo único que te mira es la pantalla de tu ordenador. El flexo refleja tu silueta sobre la ventana y, el único olor presente proviene de un te para relajar tensiones. No sabes cómo ni por qué pero un recuerdo llama a la puerta de tu mente. Sí, aquella película que pasó desapercibida en muchas vidas, sin embargo, a ti te fascinó de pequeño.
En mi caso fue Little Nemo: Adventures in Slumberland. La mayor parte de las niñas crecen soñando en ser una princesa. Yo crecí soñando poder soñar. Fui una chica con suerte y gocé poder ver todas las películas infantiles del momento. Ni siquiera sé como llegó a manos de mis padres. Aún así, a pesar de verme toda la colección mil veces y convertirme en una experta del video, esta película me dejó literalmente anonadada.



Es bonito soñar, pero siempre habrá un ¡Despierta!
 
Si ya lo decía Calderón de la Barca a través de Segismundo:
... 
que toda la vida es sueño, 
y los sueños, sueños son.

miércoles, 23 de noviembre de 2011

Habitación 504





Superficies límpidas que nos hacen de suelo. Flotar. Umbrales a medio camino entro lo desconocido y lo personal. Quererte demasiado. Buhardillas inexorables que escoden baúles, que esconden cofres, que esconden cajas, que esconden mi alma desmenuzada en pequeños fragmentos de cristal que tú te has molestado en ir recogiendo. 

Saber que el dolor pasa a un segundo plano, quedando tan lejos que se vuelve imperceptible. No hay recuerdos grises ni suicidas, sólo un ambiguo y borroso pasado repleto de personajes a los que homenajear. Juntos. Mañana.

Marcos de fotos vacíos que alguien debe completar. Posa para mí. Retina articulada. Pupila del olvido. Te espero. Sonríe. No digas nada. Destello de luz. Ahora. Repentino verano en mi cama. Neones que alumbran vidas desenfocadas, ajusta el diafragma, soy yo. Aprieta.

Abrir un buzón de hojalata y toparme con mi futuro. Existencia perfecta. Caligrafía de tu espíritu en un sobre sin cerrar. Hoy. Siempre. Sácale el polvo a tu dulzura. Mírame.

Ínfimos corpúsculos de un nosotros que medra ávido de más despertares juntos, de más risas, tan hilarantes y tan tiernas ellas, de cenas compartidas, de llamadas intempestivas, de ti y de mí.

Vehemente corazón, el nuestro.






viernes, 18 de noviembre de 2011

C'est si bon

Hay personajes que no necesitan presentación...




Louis Armstrong

jueves, 17 de noviembre de 2011

oFFside





Deliciosamente vacía, mi habitación. Habiendo perdido el miedo a quedarme a solas conmigo misma. Capaz de asumir mis culpas, réproba de mis causalidades. Consciente de mis defectuosas virtudes y de mis virtuosos defectos. 

Dejar de escuchar los ladridos de un perro bicéfalo al que todo y nada le debo. Bienvenida al club de los desamparados. Mentira... Dejar de correr y pararme en seco en un área de servicio mal iluminada. Cadenas sajadas; candados truncados. 

Amenazada de muerte por mi razón. Defendida por mi Yo del pasado. Vitoreada por las ninfas del exilio. Me rindo a un sueño perturbador, consecuencia de un cansancio que no termina de llegar. Ciclista nocturna de carreteras por asfaltar. Copiloto de un asiento sin conductor. Balneario para el alma.

Llorar una catástrofe reprimida y pedirle a un Dios sin nombre que convierta el vino en agua y divida mejor los panes. Súplica sorda, petición ahogada, ruego inmutable. Mañana, mañana, mañana...

Subyugarme a lo desconocido, cansada de tanta beatería de oferta y fariseísmo rebajado. He comprado un billete a Santa Dignidad y espero no bajarme hasta pasada Villa Moral.
-Lástima que para entonces quizá ya no tenga ganas de hacer turismo...-








lunes, 14 de noviembre de 2011

Punto de inflexión







Se pasó el día vestida con un pijama de Superman y unas camperas manchadas de betún. Sonó la misma canción de Cat Power una y otra vez y los ceniceros parecían los depósitos de una incineradora tras una semana de huelga. Fuera hacía frío, pero en aquella habitación empapelada se condensaba una especie de humedad tropical, microclima californiano, souvenir de una primavera en Kansas. Ganas de ti. 

El Vodka barato suplía las aguas de colonia,- y las lecturas ambiguas de Pauwels y Bergier amenizaban los minutos muertos entre horas.- Amagos de lucidez, cordura  acotada. Y un flequillo que no le deja ver. Reminiscencias sesenteras. Vesania sin controlar. 

Abrir cajas de zapatos apolilladas y sacar polaroids cerosas que cuentan una vida que no sabe de quién es. La chica pecosa que sonríe a la izquierda de la noria se parece a ella; y también la que, disfrazada de indio americano, abraza a un Marley blanco en alguna fiesta pre-universitaria un martes por la noche. Se le da un aire a la niña con coletas y cazadora tejana que canta aferrada a un micro de juguete en una barbacoa que los Scott organizaron en Marzo del 87. Y sus piernas emergen de una instantánea tomada en el lago donde ella y sus hermanas pasaban los veranos, inconfundibles rodillas magulladas, pulseras tobilleras compradas en un super y gastadas a propósito.

Y cómo convertir una noche de sábado en un punto de inflexión vital; ¿Acaso Dylan tuvo la culpa? Hoy se siente menos infeliz, pero se ha estropeado la caldera y retoma un crónico juego del que nadie conoce las reglas. Match point; otra vez.



by Jacques Henri Lartigue




sábado, 12 de noviembre de 2011

Circunspección








Vocifera. Cuéntale al mundo lo poco que te gustan los lunes a las ocho y los miércoles después de puente. Quítate esa máscara de Dulcinea y conviértete en un loco hidalgo, despréndete de esos Sanchos aburridos y deja de buscar consuelo en submundos ochenteros,  faldas ajenas y falsas apariencias. Escucha la cisterna del WC en un "crescendo" voraz que termina por ensordecer a los mudos y hacer callar a los sordos. 

Cambia de dial y pon esa canción que tanto te gusta, sube el volumen y reza para que el crepitar de unos altavoces baratos no anule aquel solo que siempre tocas con tu bajo imaginario. 

Ponme un mote con sabor a vainilla y llámame a deshoras. 
Y deja que te cante en francés... 
Inventa una pócima que pare el tiempo y bébela conmigo; 
esta noche.


jueves, 3 de noviembre de 2011

No es un sofá, es una otomana.





¿Dolor? ¿quién ha dicho eso?


Enarca una ceja y luego suspira con desdén; inclina la cabeza, cruza las piernas, sacúdete la americana como limpiando la suciedad de un camino polvoriento.

Ajústate el zapato izquierdo con la punta del derecho, y el derecho con la punta del izquierdo; luego sonríe sardónicamente y finge que no sientes los tacones, que, para ti, son como un continuo masaje Shiatsu directo al orgullo -justo entre la vanidad y la soberbia-.

Levanta esas solapas de doble forro y lanza, afanosa, la colilla manchada de rouge, como quien se despoja de sus lacras, tan inmorales y reprimidas, ellas.

Léeme algo de Tolstói, y llévame de travesía por tu cocina. Susúrrame, desde la otra punta del sofá, que conoces el secreto de la vida y acércate despacio, para acabar a mi lado y así yo darme cuenta de que no es un sofá corriente, de que es una otomana.

Deja que la correa del reloj baile holgada sobre los carpianos y olvida mirar la hora. Sonríele a la vida y sorpréndete a ti misma en un convoy camino la-demencia...






martes, 1 de noviembre de 2011

1861




Sube el volumen, pon la cafetera al fuego y espera a ese olor a tostado.

"[...]  Su tañido monótono y eterno me trajo a las mientes esta tradición que oí hace poco en Soria. [...] Intenté dormir de nuevo. ¡Imposible! Una vez aguijoneada, la imaginación es un caballo que se desboca y al que no sirve tirarle de la rienda [...]" *

Golpea con esmero la copa sobre el velador y rehuye el humo de un cigarro a medio camino entre lo dulce y lo amargo. 

"[...] Primero unas y luego las otras más cercanas, todas las puertas que daban paso a su habitación iban sonando por su orden, éstas con un ruido sordo y grave, aquellas con un lamento largo y crispador. Después silencio, un silencio lleno de rumores extraños, el silencio de la media noche, con un murmullo monótono de agua distante; lejanos ladridos de perros, voces confusas, palabras ininteligibles; ecos de pasos que van y vienen, crujir de ropas que se arrastran, suspiros que se ahogan, respiraciones fatigosas que casi se sienten, estremecimientos involuntarios que anuncian la presencia de algo que no se ve y cuya aproximación se nota, no obstante, en la oscuridad. [...]" *


Cierra las ventanas y mécete, trata de olvidarlo todo. Siéntete, por una vez, protagonista de un cuento intemporal. Sueña que algún día se escribirán quimeras que hablarán de tí... 




* Fragmentos de El monte de las Ánimas, 1861
Gustavo Adolfo Bécquer

domingo, 30 de octubre de 2011

Rehabilitación a la vida





Te creías hastiado de todo...? Pues pégate un tiro y tírate balcón abajo. El asfalto piensa recogerte con los brazos abiertos. No habrá charcos de sangre ni sirenas ámbares. Tampoco siluetas en tiza blanca ni polaroids mal reveladas.

Soporífero mundo. Circunloquios aburridos para terminar diciendo que no te queda nada por hacer, sabores por probar, canciones por escuchar, ciudades por visitar, sueños por soñar, lienzos por pintar, noches por dormir, ni mañanas por despertar. Creías que Marrakech era diván y cachimba; París, fresas y Don Perignon; Madrid, musicales y reservas; y mi casa, un oasis, remanso de sosiego, al abrigo de un invierno que no llega. Vergel de alegrías. Edén de proscritos.

Réprobo de un mundo sarcástico y  trastornado. Víctima de una erudición ambigua y desganada que en vez de leer, escribe y en vez de escuchar, habla.

Quítate las gafas y trata de ver lo que miras. Imagina una felicidad equiparable a este instante, divina ventura. Sonrisa arrebatadora que corta la respiración. Colores ácidos que todo lo entintan. Delicioso presente sin horario de cierre. Tócame una canción que yo le pondré la letra. Contagiosa hilaridad. Sol de otoño en carreteras secundarias. Vides en el litoral.

Prometo no decirle a nadie que te has curado a base de soledad y contemplación en pequeñas dosis. Pero prométeme que tú tampoco me delatarás.



jueves, 27 de octubre de 2011

Breve himno de invierno, by Elisa Carnicer


“- Agárrame fuerte que no quiero caerme.
-  Si estamos sentados Ana...”




Pero unos minutos después comprendí sus palabras.

La hierba aún estaba húmeda de la noche anterior. Sus zapatos olían a barro seco y cada vez tenía las manos más frías. Pero detrás de los hilos de su bufanda se escondía una sonrisa rosada, una pequeña pincelada de una alegría profunda y absoluta, como una bomba atómica insonorizada. No podía parar de observarla mientras Ana tenía la mirada puesta en un punto fijo: el vaivén de los círculos que dejaban las gotas de agua cuando caía alguna hoja del árbol. Y no existe lírica suficiente para describir esa conexión mental que parecían establecer los ojos de Ana con el oleaje de la piscina. La abracé más fuerte. Los hilos de luz, como rastros de aviones, se inmiscuían en sus cabellos y hacían piruetas provocando que su rostro brillara más que cualquier elemento del paisaje.

Y entonces llegó la lágrima. Una partícula de H2O y otros aditivos cuyo significado fui incapaz de descifrar. Quería preguntarle, “¿por qué lloras, Ana?”, “¿qué te ocurre?”, pero todo sonaba demasiado melodramático. Pero en ese preciso momento de duda me miró, sonrió y volvió a desviar su mirada, esta vez, hacia el valle. Observé junto con ella como el Sol nos despedía. Entendí que Ana no quería moverse de allí. Ni dejar la hierba húmeda que ensuciaba nuestras chaquetas, ni el color de los troncos de los árboles, ni el ruido lejano de los coches viejos al pasar por las carreteras de montaña ni tampoco el olor de la luz. No quería abandonar este atardecer taciturno que nos mecía como dos recién nacidos que no conocen la ciudad salvaje que les espera tras el cristal de la ventana. Porque nosotros éramos ahora los salvajes que aullábamos al mundo desde las colinas.

Ana seguía eclipsada. Le temblaban incluso los dedos de los pies. Lancé un trozo de rama a la piscina y el pequeño tsunami provocó que Ana despertara. Acompañé su rostro con mi mano y lo observé con detenimiento, casi como si se tratara de un análisis exhaustivo de todas sus particularidades. Reseguí el dibujo que formaban sus cinco pecas estratégicamente ubicadas en las mejillas y aparté el cabello de sus oídos para que pudiera escucharme bien.

“- Te prometo que no te vas a caer, Ana”






By Elisa Carnicer
...Gràcies Eli

martes, 25 de octubre de 2011

Fistful of Love

"I was lying in my bed last night staring
at a ceiling full of stars
When it suddenly hit me
I just have to let you know how I feel
We live together in a photograph of time 



 
I look into your eyes
And the seas open up to me
I tell you I love you
And I always will
And I know you can't tell me
I know you can't tell me
"


lunes, 24 de octubre de 2011

Noventa centímetros




París, Tokio, Río, Oslo, San Sebastán, Lima, Singapur, Moscú. Qué más dará. No pongo condiciones, ni acuerdo pre-contratos, no exijo pagas-y-señales ni tampoco firmo con sangre. Aeropuertos internacionales entre tu cama y la mía. Y tiques de metro en la basura. Cenas precocinadas y frías entre guías de viaje y tomos dispares de una colección por completar. Una botella de spring-water en la mochila y otra de cava en la nevera, pañuelos de papel, calcetines de colores, algo de tabaco y mucha libertad. Tatuarse cicatrices con cincel de marfil y esperar que curen entre sorbos de un tequila compartido.

Conversaciones triviales en alguna acera nocturna, y confesiones a un barman que limpia la barra y los vasos con el mismo trapo ajado. Olvidar el reloj, apoyado en el baño; el visado, en la recepción mal iluminada de algún hostal; y la vergüenza en una habitación sin cestas de bienvenida ni servicio de habitaciones.

Noventa centímetros. Mi hogar. El tuyo. Sueños al margen de todo, bucólicos y por cumplir. Etología de un nosotros. Efímera alegría que hace temblar la mismísima Tierra, enferma de ganas por salir a bailar una de Cohen. Olvidándome de una identidad que ponía sellos y escribía direcciones inventadas a sobres vacíos. Sentir que nunca habrá mejor aquí-y-ahora. Perfectas contradicciones, hipérboles de una vida, lisonjas baratas, ditirambos sin sentido.

Piensa en mañana, que yo seguiré divagando acerca del hoy...




jueves, 20 de octubre de 2011

Sueño de un curioso

Sueño de un curioso

                                                           a F. N.
Conoces, tal mi caso, ese dolor sabroso,
Y de ti haces que digan: «¡Qué ser tan singular!»
-Iba a morir. Y había en mi alma amorosa,
Deseo mezclado a horror, un raro sufrimiento;
Angustia y esperanza, sin humor encontrado.
Mientras más se vaciaba la arena ineluctable,
Más deliciosa y áspera resultó mi tortura;
Se desgajaba mi alma del mundo familiar.

Y era como ese niño, ávido de espectáculos,
Que odia el telón igual que se odia una barrera.
Hasta que, al fin, la fría verdad se desveló:

Sin sentirlo, había muerto, y la terrible aurora
Me circundaba. -¡Cómo! ¿No es más que esto, al fin?
El telón se había alzado y yo aguardaba aún.

Charles Baudelaire
 

lunes, 17 de octubre de 2011

Madrid, Madrid, Madrid.


robert capa

Robert Capa,por Gerda Taro

robert capa
o, mejor dicho, Endre Ernö Friedmann


Madrid, noviembre-diciembre 1936
Fotografía de Robert Capa.

Gran fotógrafo, pero siempre me gustará más su mujer.

domingo, 16 de octubre de 2011

Divenire

ludovico einaudi



3, 2, 1 ... silencio.


                               1, 2, 3 ... despierta.


                                                                                         . . .

sábado, 15 de octubre de 2011

This is not a love song




Silbar una canción inventada mientras camino alegre por una ciudad demasiado despierta para ser lunes. Olor a leña en pleno asfalto y parar en seco, cerrar los ojos y verme envuelta en un abrigo de paño, paseando por unas calles que ya me quedan muy lejos. Invierno de postal. Nieve de poliespán.

Que la puerta mal entornada del baño se pase la noche crujiendo y no me deje pegar ojo, y no levantarme por no sentir el frío de la habitación. Quedarme acurrucada en un ovillo de mantas de IKEA y pensar que mañana no hay que madrugar y que ya se cansará de incordiar. Al final, todo acaba pasando.

Soñar despierta que el portátil se quede sin batería en pleno Cabo Norte, y que el móvil no tenga cobertura cuando me falla el motor del coche entre Oporto y São Pedro. Cigarrillos de cacao. Cajetillas metálicas. Láminas de un Manhattan por conocer que decoran mis paredes desnudas.

Sadollar les recances d’un esperit que ja el donava per mort. Cremar les fretures d’un cor que ni em perdona ni em deixa oblidar les errors passades, un cor que, sense saber-ho, encara dormia pacient, ronsejant en un coma cínic i insolent. I l’ànima que se m’envania ja té llum, ha obert la tarja i hi entra claror; les parets que semblaven grises ara son d’un crema fulgurant, ja no hi ha llibres de Freud ni de Kennedy Toole apilats, s’escolta un silenci agradable i puc pensar sense bandes sonores tristes ni maquillatges dramàtics. Ja no sóc l’actriu en blanc i negre que creuava les cames i escoltava a Torrini.

Desayunar cereales integrales en vez de diamantes y camuflar las ojeras con aceite de rosa mosqueta. Que el tipo con corbata de la tele te diga que hoy lloverá, y cargar con un paraguas seco todo el día. Abrir el periódico por la sección de política internacional y desear que la siguiente ya sea cine o viajes o gastronomía o moda. ¿Me lo parece a mí, o hoy el sol está más brillante que de costumbre? Será cosa de la contaminación...


Fotogrames d’una vida complicadament fàcil que se superposen, creant un film tristament cíclic. I la cinta para, i s’enganxa, i fa marxa enrere, i s’hi torna a enganxar, i obren els llums, la màquina que no acaba de funcionar del tot i els espectadors que es posen nerviosos. “Calma, calma” fa una veu serena a prop del projector “Només ha estat un intent d’espatllar-se, tot en ordre”.

Una musiqueta nova que sona fluixet, en un crescendo gràcil. Hi van apareixent colors i, quan les formes comencen a definir-se, tot s’enlaira, es volatilitza la pantalla, i no queda ni rastre de les butaques envellutades.





Sonará a eslogan, pero qué bello es vivir...



jueves, 13 de octubre de 2011

Corazones almidonados





Corazones almidonados, que dejan pasar la luz de tantas balas que han entrado. Laten sin compás fijo y de cuando en cuando parecen querer pararse. 

El frío y la escarcha les protegen, ivernando durante un largo letargo que transcurre lento y cíclico, una y otra vez, una y otra vez...

La primavera y los primeros rayos de sol funden un hielo convertido ya casi en piedra, y es como si llorasen; como si llorasen, los corazones almidonados.

Rompe el latir y reverberan en cajas de música vacías, asustados, oyendo sin escuchar, temerosos de que la zozobra les haga naufragar. Y no saben nadar.

Las primeras notas empiezan a sonar y, entonces, de nuevo el otoño, realidad de un verano lejano. Pasado. Casi muerto.

Vuelta a empezar, el frío y la escarcha. Deseando que sea perpetuo.




martes, 11 de octubre de 2011

domingo, 9 de octubre de 2011

De ida y vuelta



Contemplar un  lienzo en blanco e imaginarlo repleto de trazos chispeantes y argénteos. Vestir una camisa vieja y gastada cuyo aroma te traslada lejos, a una India de Ganges violeta, o a la cima del Nelion desde donde poder ver la curva de un horizonte finito. 

Subir al Transiberiano y mirar a través de la ventanilla, ver el mundo abandonarse a sí mismo y a tu compañero de escabel completando un crucigrama del Times.

Demanar un cafè sol i que te'l portin amb llet, i no dir-li res a la cambrera per por de quedar malament, i penses que has estat tu qui s'ha equivocat, que potser no ho has dit bé, que de vegades això passa. I calles.

"Autor del Universo, 6 letras". Me mira intrigado. Mordisquea el final de un lápiz raído. "Y Dios sólo tiene 4", insiste. "Asimov" respondo y bajo en esa misma parada, cargada con una maleta de las que ya no se producen, de las que se rompen si las facturas, de las que sólo caben  en el maletero de los coches de fabricación europea si las inclinas un poco y cierras deprisa. De esas llenas de pegatinas de destinos inventados y forros descosidos, ideales para narcocorridos. Maletas que cuando los controles policiales las ven solitarias en el asiento trasero de un coche de alquiler entre España y Portugal saben que volverán llenas de mantelerías bordadas y toallas de rizo. Mullidas y espesas pero que empiezan a secar a partir de la tercera generación de usarlas.

Abrir la puerta con unas llaves sin llavero, y sentir un bombín oxidado cerrarse consecuente tras de ti. Olor a café recién hecho y la ropa tendida en el baño. Ya estoy en casa, y en cambio, echo de menos mi hogar...





lunes, 3 de octubre de 2011

La voz a ti debida

Pedro Salinas, el poeta del  

Pedro Salinas,Marisol Cales


LA VOZ A TI DEBIDA
Versos 388 a 424


Yo no necesito tiempo
para saber cómo eres:
conocerse es el relámpago.
¿Quién te va a ti a conocer
en lo que callas, o en esas
palabras con que lo callas?

El que te busque en la vida
que estás viviendo, no sabe
mas que alusiones de ti,
pretextos donde te escondes.
Ir siguiéndote hacia atrás
en lo que tú has hecho, antes,
sumar acción con sonrisa,
años con nombres, será
ir perdiéndote. Yo no.
Te conocí en la tormenta.
Te conocí, repentina,
en ese desgarramiento
brutal de tiniebla y luz,
donde se revela el fondo
que escapa al día y la noche.
Te vi, me has visto, y ahora,
desnuda ya del equívoco,
de la historia, del pasado,
tú, amazona en la centella,
palpitante de recién
llegada sin esperarte,
eres tan antigua mía,
te conozco tan de tiempo,
que en tu amor cierro los ojos,
y camino sin errar,
a ciegas, sin pedir nada
a esa luz lenta y segura
con que se conocen letras
y formas y se echan cuentas
y se cree que se ve
quién eres tú, mi invisible.


. . .

jueves, 29 de septiembre de 2011

cénit imperfecto




Crees saberlo todo, e ignoras que el vaso medio vacío hubo un tiempo en que lo veías medio lleno. Soñabas con  brazaletes de oro blanco y Cosmopolitans a las siete de la tarde. Puentes aéreos Buenos Aires-Singapur. Perfumes importados de París; limones de Sorrento. Hubo un día que creías que el mundo era navegable, que la historia cabía en el Museo Británico, que los sábados eran para salir y los domingos, para rezar. 

Un día dejaste de dormir por las noches, cambiaste Bécquer por Kerouac, el azúcar dejó de endulzar el café y te pasaste al coñac. Vestías de negro y escuchabas a Roach donde antes ponías Chopin. Dejaste de lado el "querer y no poder" y adoptaste un triste "poder y no querer". Te quedaste sin hojas para partituras y sin copas para el champán. 

Vuelve la vista atrás y trata de colmar el vaso. No importa que sea agua mineral o un "L'Ermita" del 96, lo importante es dejar que rebase de nuevo...

miércoles, 28 de septiembre de 2011

Je ne comprends pas...



-¿Le apetece un poco de té?

                                        -¿Lleva limón?

-Sólo si quiere...

                                        -Entonces póngame un café.




Hoy







Mirar por la ventana y  creer que el cielo está algo más bajo, que el sol sale un poco menos por el este, que mañana no habrá duchas frías ni termos de café. Fumar a escondidas de un mundo escandalizado, y creer que el autismo es crónico y contagioso. Reír sin complejos en un ascensor mal iluminado y cruzar un pasillo a taconazo limpio y sin compasión. Creer que todo el mundo duerme cuando en realidad no hay sueños soñados sino promesas por cumplir. Comer restos fríos y sorber de una cerveza barata empezada. Desnudarte y sentir el tacto de unas sábanas gastadas. Querer ser mañana, prolongar el hoy, incompatibilidades compatibles como las de un tal Unamuno. Abrir un libro y leer la última palabra, imaginar un contenido que carece de continente y luego dormir. 
Despertar aliviado.
No era un sueño sino una promesa por cumplir 






domingo, 25 de septiembre de 2011

Las sirenas de Ulises






El olor era persistente, como si todos los pétalos del mundo se hubiesen abrazado los unos a los otros, concentrando todas las esencias del cosmos en una sola. Las ramas, lacias, y pesadas, se movían con parsimonia de un lado a otro, dándole, de paso, una bonita banda sonora al viento. 

La mesa, el mantel de lino, las finas cortinas de la jaima, los cojines, almohadas, fulares  y chales blancos. Todo blanco. Parasoles ladeados con bonitos brocados y fuentes griegas con nenúfares. Plumas de codorniz y un sendero de cantos rodados. 

Dos pavos reales que cimbraban sus cuerpos alados y despacio, muy despacio, ungías de mermelada el brioche. Ora a babor, ora a estribor de la rebanada. Sorbía un vino húngaro que sabía a uvas pasas y cuando se hacía de noche nos sumergíamos  en un arroyo del que salían, envueltas en una nebulosa púrpura, las sirenas de Ulises. 



sábado, 24 de septiembre de 2011

Bang bang.





Sonreírle a la vida con una copa de Cointreau en la mano, y escuchar a Clapton muy de fondo, sentir que el futuro lejano está al caer y que el mañana hace tiempo que quedó atrás. Sin perspectivas de nada, con ganas de todo. Sueñas, y soñando vas de un ático en Barcelona a un antro sin nombre de algún distrito de la Ciudad Desnuda, calzas tacones de Blahnik y matarías por aquella cazadora de Balmain que le viste a alguna cantante rubia.

En el suelo, una alfombra de colillas, y las paredes, estucadas de puños comunistas y estrellas sospechosamente torcidas. Tienes ganas de llorar pero te reprimes porque sabes que el mentón tembloroso te resta ese atractivo tan del este.

Cierras los ojos, esperando no volver a abrirlos, pero al hacerlo te sientes lejos y te asusta no saber encontrar el camino. Rebuscas entre córtexes, ventrículos y tálamos, ese famoso túnel retroiluminado y reparas en un silencio nuevo. La música ha parado y el local está vacío. No hay copas en la barra ni palos sobre el billar. Y ese tipo con cazadora de mangas recortadas y cadenas tintineantes no parece ser el telonero de San Pablo. El humo del ambiente sabe a whisky y los cacahuetes salados se apelmazan en ceniceros reciclados en cuencos para snacks.

Quisieras aparecer desnuda y descalza en tu cama, sin maquillaje, sin perfume. Sin conciencia. Las cortinas echadas y el ventilador en marcha, chirría cuando gira hacia la izquierda, pero no importa porque no lo escuchas. A la mañana siguiente no habrán llamadas telefónicas ni mails por responder. Eso ya te quedará muy lejos.


martes, 13 de septiembre de 2011

domingo, 11 de septiembre de 2011

Desayuno continental.





Mientes. Te gusta creer que le quieres y te quiere. Hacéis el amor y al terminar ninguno se viste deprisa. Los móviles, desconectados, dormitan sobre el tocador;  y la cama, libre de ropa, huele a Jean Paul Gaultier, hace semanas que dejaste de maquillarte los labios, y lo compensas con doble capa de rímel. Los pendientes, perdidos en alguna parte entre el ascensor y la 509; los cigarrillos apagados flotan en una cubitera de plata. Su camisa de sastre británico cuelga del respaldo de un “chaise longue” y las cortinas se orean asomadas entre los barrotes de un balcón rococó. Fingís que no hay prisa, que no hay llamadas perdidas de maridos ausentes ni mujeres celosas, que habéis cenado en una “trattoria” antes del Don Pérignon, fingís que ni él mañana tiene reunión a las ocho, ni tú que coger un vuelo a las diez.

No hay reservas, ni pagos con tarjeta de crédito. Todo se hace al momento y en efectivo, improvisando una canción Bepop de la que nadie conoce la partitura. No hay besos de despedida ni caricias tiernas, sólo conversaciones vacías y una esporádica intimidad que parece desaparecer con la ducha y el servicio de habitaciones a las siete. Desayuno continental y vuelta a empezar. Tú por el ascensor norte y taxi al aeropuerto, él por las escaleras.

...Y fingirás no recordarle.



viernes, 9 de septiembre de 2011

Introducción Sinfónica

"Los extravagantes hijos de mi fantasia, duermen por los tenebrosos rincones de mi cerebro, acurrucados y desnudos, esperando en el silencio que el Arte los vista de la palabra, para poderse presentar decentes en la escena del mundo."
Introducción Sinfónica,
Gustavo Adolfo Bécquer


Reading Woman,
Pierre-Auguste Renoir

miércoles, 7 de septiembre de 2011