lunes, 27 de diciembre de 2010

Lulú

Alban Berg


El otro día fui a ver Lulú, desgraciadamente no fue en directo en el Liceo – para eso, tiempo al tiempo. Pude goza disfrutar de esta gran ópera en el rectorado de mi Universidad donde la emitían en directo.


A ver, antes de nada una cosita: Lulú es de esas óperas a las que hay que ir con los deberes hechos. Para empezar, Lulú es una ópera construida de arriba a bajo con música atonal. El sistema atonal no tiene referencia alguna, todas las notas tienen el mismo valor, por lo tanto, este sistema es muy libre.


Después, hay que ser consciente que se va a ver una ópera realmente larga. Como no hayas merendado te puede dar un síncope en pleno acto perdiéndote lo mejor. Uno se tiene que mentalizar, y más teniendo en cuenta que el autor es Alban Berg, creador de Wozzeck – ópera ligeramente coñazo lenta. Y por mirarse uno el argumento o el libretto o curiosear el contexto histórico no se va a morir. Es una historia realmente atroz que sabe atrapar al espectador desde el minuto uno.


Lulú, Teatro Real de Madrid

Quizás tuve suerte, la última vez que representaron Lulú, en Octubre del 2009,  en el Teatro Real de Madrid fue una soberana cagada. El escenario totalmente en blanco con una silla en medio y una pared de cristal. Además, para más INRI, en el primer acto los cantantes hicieron un poco el ridículo, no estuvieron muy acertados. Y! Más triste aún cuando Lulú no es presentada como una femme fatele, es decir, un auténtico fiasco.


La mayor parte del público se fue al acabar el primer acto. Aún así lo veo exagerado, por no decir, incluso, algo mal educado. Es una ópera que capta tu atención desde el principio y lo mejor de la obra está al final – ahora entiendo cuando dicen que “lo mejor siempre se hace esperar”.

Centrándonos en mi pequeña experiencia operística, Lulú es una de las obras más importantes del siglo XX y aquella tarde-noche entendí realmente por qué. Me pondría a escribir una lista interminable de adjetivos pero ninguno se ajusta lo suficiente como para poder definirla en su totalidad. Hasta la lista más larga se quedaría corta!

La historia es realmente desgarradora e impactante. Sí, empiezo a describirla pero no puedo evitarlo, se me escapan las palabras sin quererlo. La historia de Lulú se avanzó a sus tiempos. Desgraciadamente tuvo que pasar casi un siglo para que Lulú pudiese ser interpretada, o más bien descubierta, como originalmente se creó. En parte hay que agradecérselo a la esposa de Alban Berg. El autor murió antes de su estreno y no pudo ver su obra sobre un escenario. Ella, sin dudarlo, se puso manos a la “obra” y no paró hasta verla representada.
George Grosz
The eclipse of the Sun, 1996



La música te envuelve como ninguna otra, y Lulú es un personaje que te atrapa sin darte cuenta. El argumento es realmente crudo y las interpretaciones muy bien logradas. Y! He de decir, que el Liceo ha dado con una excelente escenografía. Tampoco es muy difícil superar al Teatro Real, pero aún así tiene muchísimo mérito. El escenario está inspirado en las obras del pintor berlinés George Grosz, una estética expresionista, la cual permite situar la obra en el periodo de entreguerras Europeo.



Lulú es una mujer única, de doble filo, tanto víctima como verdugo. Una mujer pérfida, perturbada y totalmente amoral. No tiene conciencia alguna, no piensa, incapaz de reflexionar, “sólo vive del presente y destruye a los hombres que encuentra a su paso” (William Shaw). Acaba con la vida de hombres y mujeres sin sentir remordimientos. La condesa es un gran ejemplo, lo sacrifica todo por ella y muere de una forma trágica y ridícula.

La astucia de Lulú consigue que Franz, director de un importante diario, se case con ella sin él desearlo. Una vez muerto Franz, empieza la decadencia de Lulú. Tal descenso la conduce a los mundos más míseros, ruines y sórdidos de la sociedad. El último acto de la obra muestra descarnadamente el declive de la protagonista. Lulú, para poder sobrevivir se ve obligada  a prostituirse. Acudirán a ella los alter egos de cada una de sus víctimas. La protagonista retorna al lugar dónde nació y dónde un degenerado Jack el destripador acaba con su vida.

Mia Maestro
En definitiva, Llulú se muestra como una serpiente que muda después de cada trágica muerte, la eterna mujer que encanta, seduce y mata. Todos los personajes se rinden a sus pies ya que "despierta del interior de quienes se vinculan con ella, todo lo positivo y negativo que ellos tienen" (Alberto Félix Alberto). Poseer a Lulú implica la ruina y la degeneración. 



                                                                                       …Gracias, Lulú, por estos momentos.