sábado, 12 de julio de 2014

Crema solar


Crema solar, Facto Delafé y las Flores Azules

Agua fresca. Burbujas espumosas que arrullan mis pies. Algas perezosas que se abandonan a la suerte de la corriente. Pedazos de madera flotando y caracolas y pechinas decorando un fondo dorado. Trizas de una fauna remota que terminará colgada de un cordel en el cuello de algún alma libre.

Sofocante calor. Tórrida brisa que todo lo abrasa. Irreverente verano. Y un mar que todo lo cura. 




domingo, 6 de julio de 2014

Count down


Only the real, Iamsu!

Tic tac toc. Toc tic tac. Hálito de pretéritos tiempos que no deja que las agujas avancen. Marcadores parados en instantes de sosegada realidad. Un ahora que nunca sucede, aferrado a una pausa permanente. Quietud de actos. Letargo de propósitos e intenciones. Tic tac toc. Toc tic tac. Y tiempo que no corre. Hora que no llega. La eternidad entera en un segundo. Not yet, not yet, not yet...

Miradas perdidas, ojos vidriosos, sueño contagioso, indeliberado bostezo. Abominable tiempo. Esperar a que el después pierda su categoría futura. Y nunca llega. Mirar con fijeza un móvil  que nunca vibra. Oscura pantalla que reniega de la luz más esperanzadora. Venga, vamos, ahora... Pero nada. Silencio. Tic tac toc. Toc tic tac. Detestable dilación que todo lo contamina de apatía y tedio. 

Venga, vamos, ahora... Pero nada. Silencio.





miércoles, 2 de julio de 2014

Sonrisa


Guymas, Beirut

Movimientos cíclicos que pautan una rutina yerma y tediosa. Escenas en blanco y negro que contagian de una cómoda prudencia a la humanidad entera. Época de malos augurios y adulteradas esperanzas que terminan por hender promesas ajenas y sueños propios.

Resquicio de luz en el alma. Conciencia resurgida de unas cenizas colectivas. Rebrotar del espíritu. Reavivar la mente.

Vaporoso tul que se desvanece entrañas adentro. Dolor que muere sin matar. Batalla ganada a golpe de voluntad y sonrisa. Hoy es hoy y se olvida otra cosa. Hoy es hoy y la rutina no existe sin más tiempo que este. Hoy es hoy y sonrisa, sonrisa, sonrisa.


Jamás imaginé. Viví.


Wild is the wind, Cat Power

Para serte sincera, jamás imaginé que aquella caravana nos llevaría tan lejos. ¿Recuerdas el día que vimos por primera vez el Cantábrico? Y el día que cenamos bajo la aurora boreal, o cuando nos compramos una caja de vino y nos la terminamos antes de cruzar la frontera. ¿Recuerdas cuando me dio por el punto y te hice aquella rebeca hortera y asimétrica que no te quitaste en todo el invierno del 93? A veces no puedo evitar pensar en cómo me sentí la tarde que decidimos hacer el amor entre las dunas y en cómo me mirabas mientras conducía por aquella carretera fantasma. 

Para serte sincera, jamás imaginé que la taza a topos que me compraste en aquella cuneta acabaría por llenarse de flores secas y decoraría la mesa de nuestras cenas selváticas, perennes sobremesas que todo lo curan. ¿Recuerdas cuando me compré aquella flauta travesera de segunda mano que me empeñé en aprender a tocar? Cuando me escuchabas atento, camuflando sonrisas mordaces que terminaban convirtiéndose en compasivas. ¿Recuerdas todas las veces que nos peleamos por no llevar el volante y dormir tranquilos con los pies descalzos asomando por la ventanilla? 

Para serte sincera, jamás lo imaginé. Me limité a vivirlo. Y fue lo mejor que pude hacer...


viernes, 13 de junio de 2014

es



Y qué sería de nosotros si el es dejase de serlo.

Si las tardes, ávidas de noche, se precipitasen al vacío del ayer, a lomos del tiempo.

Si los cafés del desayuno dejasen de humear y las tostadas no pudiesen ser untadas.

Si las medias de verano dejasen de provocarnos como lo hace la cera a la llama.

Si no existiesen las cenas con amigos y las sobremesas con amantes.

Si dejasen de publicar periódicos las mañanas de domingo.

Si el Martini no fuese acompañado por hielo y aceituna.

Si todos los bolígrafos del mundo dejasen de escribir.

Si las playas perdiesen su arena y el mar sus olas.

Qué sería de nosotros si nuestro es dejase de serlo... me pregunto siendo soy.