sábado, 21 de febrero de 2015

Había alguien esperando




Skin, BOY


       Locales atestados de gente. Caras completamente desconocidas que escrutan tu alma a través de tu melena y tus piernas. Copas abandonadas a su suerte en improvisadas barras y botellines de cerveza acumulados, reminiscencias de tantos brindis con nombres propios y por noches memorables.

Luz parpadeante y una música que podría llevar sonando veinte años sin que nadie lo hubiese notado. Y nadie lo nota. Self-service de cacahuetes, nubes de colores y amores. Tener que esperar a que las dignidades ajenas se pierdan tras puertas de aseos mal ajustadas para poder hacerse con un espacio del que Nietzsche se habría carcajeado. Y al fin sola, cerrar pestillo, respirar hondo. Mirarse en un espejo oxidado y ver cómo el Rimmel parece haberse declarado en huelga. Refrescarse la nuca a golpe de salpicaduras frías salidas de un grifo que en otra vida debió ser heiser de mal carácter.

Y las horas que pasan a intervalos, saltándose los minutos a su antojo, ora presto ora piano. Reencontrarse con viejos amigos y prometer cafés venideros. Puestas al día al abrigo de una risa fácil que todo parece arreglarlo. Sin saber, que tras la oscuridad de ese antro de paredes ahumadas había alguien que esperaba. 

Había alguien que esperaba puertas afuera. Había alguien que esperaba que el ruido parase y la decadencia de la noche anónima fuese despertada por amaneceres dorados. Había alguien, paciente alguien, que sin saberlo, le dio la vuelta todo. Había alguien, y supo ponerme su chaqueta sobre los hombros cuando la brisa de la mañana empezó a soplar.





martes, 25 de noviembre de 2014

Esmog


Herz aus Blech, Extrawelt

Microcosmos, leyendas y un mito.
Microcosmos, leyendas y tú.
Olor a un invierno pretérito. Quimérico frío que todo lo contamina de átomos inertes.
Esmog. Y tú desnuda.
Esmog. Fuera la coraza de corazón. Coraza de corazón.
Legendario remanso de una paz que termina acariciando el alma. Suave, suave, suave.
Náyade urbana que me hechiza a golpe de natural independencia.
Églogas entre el tú más seductor y el yo más sincero.
Brotes de un mañana prometedor entre la selvática metrópolis. Auténtica y pura esencia, la tuya.
Esmog. Y tú desnuda.


Edward Hopper, New York Movie

domingo, 28 de septiembre de 2014

Despistado presente





Larga sobremesa en solitario y un vino que invoca pretéritos espíritus. Copa tras copa tras copa tras sueño. Y soñando con un futuro joven y recordando un pasado anciano. Vida despiadada, la nuestra, que nos esconde el presente más fresco y lozano tras un velo de nostálgicos recuerdos por olvidar y prometedores propósitos por cumplir. 

Dime Presente, por dónde andas, que no soy capaz de encontrarte. 
Dime Presente, por qué te ocultas y no me dejas verte.

Los pensamientos vagan libres pero al no dar con la puerta de salida se amontonan, los unos sobre los otros, y entonces, reminiscencias se confunden con proyectos, y los recuerdos se solapan con unos deseos que no sabría decir si son propios o ajenos. Y las palabras terminan por convertirse en figuras abstractas, hologramas de una realidad que mi consciente le cedió a mi subconsciente. Montañas de promesas, y caos de instantes desde los inicios de mi memoria ancestral, embrollo de experiencias como maleza de un bosque encantado.

Sobrevivir recordando, sobrevivir soñando. En definitiva sobrevivir olvidando que lo que cuenta no es sobrevivir de un modo u otro, sino sobrevivir viviendo.


sábado, 12 de julio de 2014

Crema solar


Crema solar, Facto Delafé y las Flores Azules

Agua fresca. Burbujas espumosas que arrullan mis pies. Algas perezosas que se abandonan a la suerte de la corriente. Pedazos de madera flotando y caracolas y pechinas decorando un fondo dorado. Trizas de una fauna remota que terminará colgada de un cordel en el cuello de algún alma libre.

Sofocante calor. Tórrida brisa que todo lo abrasa. Irreverente verano. Y un mar que todo lo cura. 




domingo, 6 de julio de 2014

Count down


Only the real, Iamsu!

Tic tac toc. Toc tic tac. Hálito de pretéritos tiempos que no deja que las agujas avancen. Marcadores parados en instantes de sosegada realidad. Un ahora que nunca sucede, aferrado a una pausa permanente. Quietud de actos. Letargo de propósitos e intenciones. Tic tac toc. Toc tic tac. Y tiempo que no corre. Hora que no llega. La eternidad entera en un segundo. Not yet, not yet, not yet...

Miradas perdidas, ojos vidriosos, sueño contagioso, indeliberado bostezo. Abominable tiempo. Esperar a que el después pierda su categoría futura. Y nunca llega. Mirar con fijeza un móvil  que nunca vibra. Oscura pantalla que reniega de la luz más esperanzadora. Venga, vamos, ahora... Pero nada. Silencio. Tic tac toc. Toc tic tac. Detestable dilación que todo lo contamina de apatía y tedio. 

Venga, vamos, ahora... Pero nada. Silencio.